Más de 60 millones de estrellas en una sola foto. Es lo que captó Euclid, el telescopio espacial de la Agencia Espacial Europea, el 23 de marzo de 2025, apuntando durante un día al bulbo de la Vía Láctea, y lo que la agencia publicó el 24 de junio de 2026.
Y esa zona del cielo la tienes a mano buena parte del año: de finales de mayo a mediados de noviembre, la dirección del centro de nuestra galaxia cruza el sur cada noche y culmina a 20,6 grados desde Madrid y a 32,7 desde Tenerife.
¿Qué sale exactamente en la imagen?
La ESA la presenta como la foto más grande y detallada jamás hecha en luz visible del centro de nuestra galaxia. Lo que llena el encuadre es el bulbo galáctico, la región central de la Vía Láctea: según la ESA, una estructura enorme y apretada, llena sobre todo de estrellas viejas y frías, de ahí su color amarillo característico.
Lo vemos desde unos 26.000 años luz, según la ESA. Y la infografía que acompaña a la publicación pone número a la aglomeración: el bulbo es una región esferoidal densa con diez mil millones de estrellas.
Las manchas oscuras que cortan la imagen no son huecos vacíos: son nubes moleculares densas y ricas en polvo que absorben y dispersan la luz del bulbo que tienen detrás, explica la agencia. Y como Euclid mira a través de dos brazos espirales de la Vía Láctea, también asoman zonas de formación estelar: estrellas azules recién nacidas cuya radiación ultravioleta ioniza el hidrógeno de alrededor y lo hace brillar en rojo.
Un día de cámara para poder pesar planetas
Euclid dedicó a esto unas 26 horas, y el resultado es un mosaico de nueve apuntados, cada uno mayor que la Luna llena en el cielo.
Lo que se busca ahí son planetas de otras estrellas mediante microlente gravitatoria, una técnica que vive de casualidades: cuando una estrella pasa por delante de otra, la de delante actúa de lupa y amplifica la luz de la de detrás. Si tiene un planeta, la gravedad de este deforma esa luz un poco más, de forma desigual, y así se delata.
Esas alineaciones piden un cielo abarrotado de estrellas, y por eso todo este campo mira hacia el centro de la galaxia: en los últimos veinte años se han descubierto casi 300 exoplanetas así, todos desde telescopios en tierra. “Esta imagen de Euclid incluye 51 sistemas planetarios conocidos”, resume Jean-Philippe Beaulieu, del Institut d’Astrophysique de Paris, en la nota de la ESA.
Con un solo día de observación no se caza ningún suceso nuevo: haría falta seguir a una estrella más de veinte días, señala la agencia. El valor de esta foto es que envejece bien. Como Euclid separa las estrellas una a una, quien detecte un microlente aquí dentro de unos años sabrá cómo se veían antes, y con eso se mide la masa del planeta.
¿Y el agujero negro del centro?
Aquí está el error fácil. Lo que Euclid retrata es el bulbo, y la propia ESA lo dice con cuidado: el telescopio observa el centro de la galaxia a través de un complejo primer plano de material en su línea de visión.
El punto exacto, el agujero negro supermasivo, es otra historia, y para llegar hasta él hay que cambiar de luz. En febrero de 2026 el Observatorio Europeo Austral publicó lo que llama la mayor imagen hecha con ALMA, el conjunto milimétrico de Atacama, de la Zona Molecular Central: la región de gas y polvo que rodea a ese agujero negro y que abarca más de 650 años luz. “Es un lugar de extremos, invisible a nuestros ojos, pero ahora revelado con extraordinario detalle”, declara Ashley Barnes, astrónomo del ESO, en el comunicado del observatorio.
Traducido al plan de esta noche: cuando mires hacia Sagitario no estarás viendo el centro de la galaxia, sino el bulbo y las nubes de estrellas que quedan por delante. Que es, exactamente, lo que fotografió Euclid.
¿Cómo se mira esa región desde España?
Las coordenadas del centro galáctico caen dentro de la constelación de Sagitario, y desde nuestras latitudes esa zona nunca sube mucho: pasa baja por el sur y ahí se queda. Desde Madrid culmina a 20,6 grados y desde Tenerife a 32,7, y esas dos alturas no cambian nunca, ni de una noche a la siguiente ni de un año al siguiente. Salen de una resta que puedes hacer tú: 90 grados menos la diferencia entre la latitud del sitio y la declinación del centro galáctico, que es de 29 grados sur.
Lo único que cambia es la hora. La región cruza el sur unos cuatro minutos antes cada noche (3 minutos y 56 segundos, que es el desfase entre el día solar y el día sidéreo), o sea casi dos horas menos cada mes. Eso explica la temporada entera: a primeros de junio culmina de madrugada, a mediados de agosto poco después de las diez de la noche, y a mediados de octubre a media tarde, con el Sol todavía fuera.
De ahí sale el consejo, y tiene dos mitades. En junio y julio la culminación cae dentro de la noche ya cerrada, así que el mejor momento es su paso por el sur. A partir de primeros de agosto el orden se invierte: la región culmina antes de que el cielo termine de oscurecer, y cuando entra la noche astronómica ya va de bajada. Desde ahí y hasta el final de la temporada, el mejor momento es el instante en que empieza la noche cerrada, porque a partir de ahí solo pierde altura.
Y la temporada se acaba de verdad. Desde Madrid, a mediados de noviembre la región ya está bajo el horizonte cuando la noche se cierra, y no vuelve a estar sobre él a esa hora hasta finales de mayo. El tramo cómodo, con la región a más de diez grados en cuanto cierra la noche astronómica, va de mediados de junio a finales de octubre.
La otra mitad del asunto es la Luna. La banda de la Vía Láctea es un brillo tenue y extendido, de los primeros que se pierden: con la Luna alta y más de medio disco iluminado no la vas a ver, por muy limpio que esté el cielo. Elige las noches próximas a la Luna nueva, o las horas en que la Luna aún no ha salido o ya se ha puesto.
Y a esa altura el sur tiene que estar despejado: una hilera de casas o el resplandor de una ciudad en esa dirección te dejan sin nada que mirar.
¿Y desde Canarias?
Canarias juega con ventaja doble. Por latitud: la misma región culmina a 32,7 grados desde Tenerife, unos doce más alta que desde Madrid. Y por calendario: el cambio de mejor momento le llega hacia el 18 de agosto, un par de semanas más tarde que a la Península, y por el otro extremo aguanta hasta finales de noviembre, cuando desde Madrid ya se ha acabado.
Las horas de esta noche en tu ciudad (a qué hora empieza de verdad la oscuridad astronómica, y si el cielo va a estar despejado) las da nuestra herramienta ¿podré observar esta noche?, que calcula para tu localidad y para la fecha de hoy.
Alturas de culminación, horas y crepúsculos calculados con Skyfield (efeméride DE421 del JPL) para Madrid (40,4168° N; 3,7038° O) y Tenerife (28,2916° N; 16,6291° O), en hora peninsular y hora canaria. Alturas sin corregir por refracción atmosférica; noche astronómica con el Sol a 18° bajo el horizonte. Cómo calculamos.
Si te mueves a un cielo oscuro, el viaje cunde doble: es la misma oscuridad que piden las Perseidas, que caen en plena temporada de Sagitario. Lo que hay que mirar cada mes lo recogemos en nuestro calendario del cielo.
Fuentes
Agencia Espacial Europea, ESA’s Euclid captures the Milky Way’s crowded heart y ficha de la imagen (24 de junio de 2026). Observatorio Europeo Austral, comunicado eso2603 (25 de febrero de 2026). Horas y alturas, de cálculos propios con Skyfield y DE421.