Mi primer telescopio tenía el tubo de PVC de fontanería.

Lo construí en 1985: un pseudoecuatorial hecho en casa, con un espejo principal de 210 milímetros y 1.200 de distancia focal (un f/5,7). El primario, el secundario que va montado en la araña y varios oculares los compré en Óptica Pedrets, una casa que se anunciaba en las páginas de Tribuna de Astronomía. El eje era de acero, girando sobre un casquillo de latón. El contrapeso, de plomo.
Y el trípode salió de un distribuidor de fontanería, porque abría a 45 grados.
Ese detalle es, visto desde hoy, el primer cálculo de esta casa. Un montaje ecuatorial necesita que su eje apunte al polo celeste, y para eso hay que inclinarlo justo los grados de latitud del lugar desde donde observas. Santander está a 43° 28′ norte. La pieza de fontanería daba 45. Un grado y medio de desviación, resuelto en una ferretería.
Lo primero que vi por ese tubo fue Júpiter con sus satélites, y la nebulosa de Orión.
Al año siguiente llegó el cometa Halley, y lo observamos y lo fotografiamos con una réflex analógica, que era lo que había. Después le añadí al telescopio un buscador de 10 aumentos y le pinté el interior de negro mate, porque Sirio metía destellos dentro del tubo y parecía que hubiera relámpagos ahí adentro.
Antes del telescopio hubo un anuncio
La afición no empezó con el espejo. Empezó en el colegio, cuando vi un anuncio que decía que en 1986 se vería el cometa Halley. Y siguió con un librillo de astronomía muy antiguo que había en casa, que leí y releí, y en el que explicaban cómo construirte tu propio telescopio.
Por el camino cometí todos los errores que hay que cometer. Confundía las Pléyades con la Osa Menor, y no entendía cómo podía marcar el norte una cosa que cambiaba de sitio cada noche. Creía que el Cinturón de Orión era la Osa Mayor. Me pasaba las noches mirando sin saber qué estaba mirando.
También estaban los prismáticos 10×50 de mi padre que, de noche, eran míos.
Y llegó un planisferio. Ese fue el momento en que todo encajó: de golpe aparecieron la Osa Mayor, la Menor, Andrómeda, Orión, las Pléyades, Casiopea. Dejaron de ser luces y pasaron a ser sitios.
De aquella época me queda otra cosa, y explica bastante de cómo funciona este sitio: Tribuna de Astronomía publicaba listados de código para hacerte tus propios programas de cálculo. Me pasé horas copiando líneas que luego no funcionaban.
Por qué existe Ocho Minutos Luz
Hoy el telescopio de PVC ya no está y observo con unos prismáticos 10×50 buenos, porque el cielo de Bilbao, donde vivo, tiene demasiada luz para mucho más. Cuando hay ocasión, salgo.
Pero el problema de aquel chaval con el planisferio sigue intacto, y ahora es peor: hay muchísima información sobre astronomía y casi ninguna contesta la única pregunta que importa cuando abres la ventana. A qué hora, hacia dónde, y si desde aquí se va a ver.
Eso es lo que intento hacer aquí. No divulgamos descubrimientos ajenos por encima: cogemos lo que publican las agencias y los organismos oficiales y calculamos qué significa desde España, con su hora y su altura sobre el horizonte. A qué hora sale Saturno desde Tenerife. A cuántos grados está el radiante de las Perseidas sobre Madrid a las cinco de la mañana. Cuánta noche cerrada queda para verlo.
Son cuentas, no descubrimientos. Están hechas con datos públicos y herramientas que cualquiera puede usar para repetirlas, y contamos exactamente cómo las hacemos para que se puedan comprobar.
Y hay una segunda mitad, que viene del mismo sitio. Cuando yo empecé no había internet y a los libros de astronomía no se llegaba de cualquier manera: aquella misma revista, con sus efemérides y sus artículos, fue de las primeras fuentes que tuve cerca. Por eso aquí no solo contamos qué se ve esta noche: también publicamos piezas para aprender, de las que se leen en ocho minutos, para que quien llegue con curiosidad encuentre un sitio donde empezar. Lo que a mí me costó encontrar.
Cómo se hace esto, y cómo corregirme
Todo lo que publicamos parte de fuentes primarias, cada dato se puede señalar en la suya y los cálculos llevan declaradas sus condiciones. Cómo trabajamos, con qué herramientas y con qué convenios está en la página de Metodología, incluido cómo se redactan estos textos.
Y si encuentras una cifra que no te cuadra con la tuya, escríbeme a hola@ochominutosluz.es. Me interesa más un dato corregido que un dato mío.
Pedro Gómez Mendiguchía