Este evento ya ha pasado. Qué mirar en el cielo de septiembre
La Luna y las Pléyades se cruzaron el 3 de septiembre, y el momento exacto del cruce no se pudo ver desde España: cayó a las 14:01 de la tarde, hora peninsular, con el Sol alto. Lo que sí se vio fueron las dos madrugadas de al lado, y no dieron lo mismo.
La del jueves 3 dejó al cúmulo y a la Luna a 4,6 grados cuando el cielo todavía estaba negro. La del viernes 4, a 9,8 grados: más del doble. La buena, con diferencia, fue la del jueves.
El acercamiento fue real, pero pasó de día
El máximo acercamiento entre la Luna y M45, el cúmulo de las Pléyades, ocurrió el 3 de septiembre a las 14:01 hora peninsular (12:01 UTC), y las dejó a 1,15 grados, es decir 1 grado y 9 minutos de arco. Es nuestro cálculo con la efeméride DE421 del JPL, que JPL Horizons confirma, y tiene dos letras pequeñas.
La primera: está medida desde el centro de la Tierra, no desde donde estás tú. La segunda, la que importa aquí: a esa hora en España era pleno día. La pareja estaba sobre el horizonte, pero el cielo era azul y ahí no se veía ni el cúmulo ni una Luna camino del cuarto menguante.
Cuando por fin anocheció, la Luna ya se había movido. Recorre algo más de medio grado cada hora contra el fondo de estrellas, así que a la madrugada siguiente estaba a casi diez grados. Por eso la madrugada útil fue la de antes del máximo y no la de después: fue la única de las dos en la que la Luna todavía se estaba acercando.
Las dos madrugadas, hora a hora desde Madrid
Los dos objetos salieron por el este-nordeste poco antes de medianoche, subieron toda la noche y acabaron altos por el sureste. Estas son las horas de referencia de Madrid, calculadas con la efeméride DE421 del JPL.
Madrugada del jueves 3: la buena
| Hora peninsular | Qué ocurre | Altura de M45 | Altura de la Luna | Separación |
|---|---|---|---|---|
| 23:14 (día 2) | Sale la Luna | · | · | 8,1° |
| 23:41 (día 2) | Salen las Pléyades | · | 3,8° | 7,8° |
| 1:39 | El cúmulo pasa de 20 grados | 20,0° | 24,6° | 6,6° |
| 3:26 | El cúmulo pasa de 40 grados | 40,0° | 44,3° | 5,7° |
| 6:08 | Acaba la noche astronómica: el mejor momento | 68,8° | 71,0° | 4,6° |
Madrugada del viernes 4
| Hora peninsular | Qué ocurre | Altura de M45 | Altura de la Luna | Separación |
|---|---|---|---|---|
| 23:37 (día 3) | Salen las Pléyades | · | · | 6,2° |
| 23:57 (día 3) | Sale la Luna | 2,7° | · | 6,4° |
| 1:36 | El cúmulo pasa de 20 grados | 20,0° | 15,4° | 7,4° |
| 3:22 | El cúmulo pasa de 40 grados | 40,0° | 34,3° | 8,5° |
| 6:10 | Acaba la noche astronómica | 69,5° | 64,9° | 9,8° |
Calculado con Skyfield (efeméride DE421 del JPL) para Madrid (40,4168° N; 3,7038° O), en hora peninsular. Alturas sin corregir por refracción atmosférica y separaciones topocéntricas, las que ve un observador desde la superficie. Cómo calculamos. Las celdas con interpunto son las del objeto que todavía no ha salido, o las del instante justo de su orto, en el que la altura geométrica es aún ligeramente negativa por el convenio con que se calculan los ortos.
Lee la última columna en vertical y ahí está la diferencia: la madrugada del jueves bajaba y la del viernes subía. La noche astronómica, el rato en que el Sol está más de 18 grados bajo el horizonte y el cielo queda del todo oscuro, fue de las 22:21 a las 6:08 la primera, y de las 22:19 a las 6:10 la segunda.
¿Hacia dónde había que mirar, y a qué lado estaba la Luna?
Al este-nordeste cuando salieron, al este a media madrugada, y al sureste y muy alto al final. En Madrid, al acabar la noche astronómica del jueves, el cúmulo estaba a 68,8 grados de altura con azimut 135 grados, y la Luna un poco más arriba, a 71,0 grados y azimut 147.
Traducido a lo que se veía: la madrugada del jueves 3 la Luna estaba arriba y a la derecha del cúmulo; la del viernes 4, abajo y a la izquierda. Ha pasado de largo. Era la forma de saber, de un vistazo, qué noche estabas mirando sin consultar nada.
Y hay un truco para no equivocarse de objeto: no busques las Pléyades, busca la Luna, que no falla, y desde ahí mide. En el mejor momento del jueves estaban a 4,6 grados, ocho diámetros lunares y medio. En el del viernes, a 9,8 grados: casi dieciocho. La madrugada del jueves, al principio de la noche estaban bastante más separadas, y por eso convenía esperar a que subieran.
¿Y desde Canarias?
Mejor, y por dos motivos. El primero fue la altura: al acabar la noche astronómica del jueves, desde Tenerife el cúmulo estaba a 80,2 grados y la Luna a 83,6, casi en la vertical, más de once grados por encima de lo que alcanzaron en Madrid. El segundo fue la separación, que allí se apretó algo más porque la noche acaba más tarde en tiempo absoluto: 3,9 grados, frente a los 4,6 de Madrid.
Las horas hay que calcularlas, no restarlas. La Luna salió en Tenerife a las 23:40 hora canaria de la noche del 2 y las Pléyades a las 0:07, que en reloj absoluto son 86 minutos más tarde que en Madrid, no 60. La noche astronómica canaria de esa madrugada fue de las 21:47 a las 6:25.
La madrugada del viernes, desde Tenerife: las Pléyades salieron a las 0:03 y la Luna a las 0:30, y al acabar la noche astronómica, a las 6:26, estaban separadas 10,6 grados con el cúmulo a 81,1 grados de altura.
Lo que esa Luna estropeó
Conviene decirlo por si alguien llega ahora buscando aquel plan: aquellas dos fueron buenas noches para ver la pareja y malas para ver el cúmulo.
Los números que lo explican son los de las tablas más dos. La Luna estaba iluminada al 63 % la madrugada del jueves y al 52 % la del viernes (entró en cuarto menguante el día 4 a las 9:51, ya de día). Y el cúmulo es grande: mide 76,86 minutos de arco según la ficha de M45 en SIMBAD, la base de datos del Observatorio de Estrasburgo, o sea 1,28 grados, 2,4 veces el ancho de la Luna de lado a lado.
Junta las tres cosas: un objeto extenso y tenue, con la Luna al 63 % encendida a ocho diámetros y medio de distancia. El fondo de cielo alrededor sube, y lo que se pierde primero es lo más débil.
Cuánto de débil, con la fuente delante. Las nueve estrellas del cúmulo que tienen nombre propio van de la magnitud 2,87 de Alción a la 5,76 de Astérope, según SIMBAD. Las cuatro primeras (Alción, Atlas, Electra y Maya, entre 2,87 y 3,87) aguantan casi cualquier cosa. Celeno y Astérope, las dos últimas, son las que se van en cuanto el cielo deja de estar negro. La nebulosidad que envuelve al cúmulo, ni intentarlo.
Con prismáticos la cosa cambia, porque recogen mucha más luz y el cúmulo entero cabe dentro del campo: unos 10×50 abarcan 6,8 grados, según la tabla de nuestra comparativa de prismáticos para mirar al cielo, y el cúmulo mide 1,28. Con telescopio, en cambio, te metes dentro del cúmulo y pierdes la forma: es demasiado grande.
Qué estás mirando, en realidad
Las Pléyades son un cúmulo abierto: un grupo de estrellas que nacieron juntas y siguen viajando juntas, pero sin llegar a atarse del todo. La NASA lo resume en la ficha de la imagen de arriba diciendo que sus estrellas “are loosely bound to each other and will eventually, after a few hundred million years, go their separate ways”, están débilmente ligadas entre sí y acabarán separándose.
Están a más de 400 años luz, en la constelación de Tauro. La Luna, esa madrugada, a 372.511 kilómetros. Que las veas juntas es un accidente de perspectiva, y de los que se repiten: el cúmulo cae cerca de la franja del cielo que la Luna recorre en cada vuelta, así que se encuentran todos los meses. Si quieres verlas de cerca sin salir de casa, están entre las paradas de nuestro mapa navegable del cielo real.
Si lo que quieres son las Pléyades, espera al 11
El consejo honesto es partir la observación en dos noches distintas. La pareja, aquellas madrugadas. El cúmulo, en la ventana sin Luna del mes: la luna nueva cae el 11 de septiembre a las 5:27, y las noches de alrededor son las que dejan el cielo negro. Están las cuatro fases y las demás citas del mes en nuestro repaso de qué mirar en septiembre.
La madrugada del sábado 12, por concretar: las Pléyades salen en Madrid a las 23:05 del día 11 y están a 73,3 grados de altura cuando acaba la noche astronómica, a las 6:19. Desde Tenerife salen a las 23:31 y llegan a 85,9 grados a las 6:30. Algo más alto que aquellas madrugadas, y con el cielo entero para ellas.
Y antes de trasnochar, lo de siempre: mira si vas a tener cielo. Nuestra herramienta te dice las nubes, la oscuridad y la Luna que te tocan a ti esa madrugada, ciudad por ciudad.
Y si te lo perdiste
El siguiente encuentro cae el 30 de septiembre a las 19:39, y ese sale aún peor: el Sol está todavía 2,7 grados por encima del horizonte y la pareja, 18 grados por debajo del suyo. El primero que ocurre de noche cerrada sobre España es el del 28 de octubre a las 2:15, y es bastante más cerrado: 0,64 grados desde Madrid, con la pareja a 73 grados de altura y el Sol a 58 grados bajo el horizonte.
Con una pega mayor que la de aquellas madrugadas, y va dicha desde ya para que nadie se lleve el chasco: esa noche la Luna estará iluminada al 95 %. Verás la pareja mucho más junta que aquellas madrugadas, y el cúmulo bastante peor. Para las Pléyades solas, la respuesta sigue siendo una noche sin Luna.
El resumen, en una línea
El acercamiento del 3 de septiembre no se vio porque cayó de día. La madrugada buena fue la del jueves 3, mirando al este-nordeste desde la 1:39 o al sureste hacia las seis, con las Pléyades abajo y a la izquierda de la Luna. Para verlas de verdad, vuelve el 11.