Líridas 2027: máximo el 23 de abril, con Luna casi llena

Las Líridas de 2027 alcanzan su máximo en la madrugada del jueves 22 al viernes 23 de abril, con el pico teórico entre las 3:40 y las 3:50 en la España peninsular (entre las 2:40 y las 2:50 en Canarias). La mala noticia hay que darla ya: esa noche la Luna está casi llena, con el 95 % del disco iluminado, y desde que sale, a las 23:14 en Madrid, ya no se va del cielo en toda la noche.

No es motivo para quedarse en casa, pero sí para salir sabiendo lo que hay. Aquí tiene las horas, hacia dónde mirar para que la Luna estorbe lo menos posible y qué se puede esperar de verdad.

Las Líridas de 2027, de un vistazo

Dato Valor
Noche del máximo Del jueves 22 al viernes 23 de abril
Pico teórico Entre las 3:40 y las 3:50 (peninsular) · entre las 2:40 y las 2:50 (Canarias)
Mejor franja De 2:30 a 5:45 (peninsular) · de 2:30 a 6:11 (Canarias)
Actividad máxima (ZHR) 18 meteoros por hora en condiciones ideales
Periodo de actividad Del 14 al 30 de abril
Radiante Junto a Vega, alto hacia el este de madrugada
Velocidad de entrada 49 km/s
Luna 95 % iluminada, en el cielo desde que sale hasta el amanecer: sale a las 23:14 (peninsular) · 22:32 (Canarias)
Qué hace falta Cielo oscuro, algo de abrigo y la Luna a la espalda. Nada de prismáticos

¿Por qué 2027 es un año difícil para las Líridas?

Porque la Luna llena cae el 21 de abril (a las 0:27 en la península; en Canarias, las 23:27 del día 20), apenas dos días antes del máximo. La noche del 22 al 23 la Luna sale en Madrid a las 23:14 y no se pone hasta las 8:25, una hora después de que haya salido el Sol. Desde que sale hasta que acaba la noche cerrada, a las 5:45, está encima del horizonte.

Y el rato previo a su salida no sirve de consuelo. Cuando la Luna asoma, el radiante (el punto del cielo del que parecen salir los meteoros) todavía no llega a 14 grados de altura, demasiado bajo para que la lluvia rinda. Nuestra calculadora de lluvias de estrellas y Luna llega a la misma conclusión en las 76 ciudades que calcula: esa noche no hay ventana sin Luna.

Esperar unas noches tampoco lo arregla. La Luna sale cada día un poco más tarde, pero la noche del 25 al 26 todavía asoma a las 2:04, y para entonces han pasado unas 70 horas desde el máximo: más que la fase alta más larga de las que se han analizado en esta lluvia. Las noches anteriores son peores, con la Luna aún más llena y saliendo antes.

Cómo verlas desde España

La noche buena es la del jueves 22 al viernes 23 de abril. Estas son las horas que manejamos, calculadas por nosotros para dos puntos de referencia:

Madrid Tenerife
Noche astronómica (Sol bajo −18°) 22:41 a 5:45 21:59 a 6:11
Sale la Luna 23:14 22:32
El radiante pasa de 30° 1:08 1:24
Pico teórico 3:40 a 3:50 2:40 a 2:50
Altura del radiante en el pico 59° a 60° 46° a 48°
Altura de la Luna en el pico 24° 34° a 35°
Altura del radiante al acabar la noche 81° 84°

Calculado con Skyfield (efeméride DE421 del JPL) para Madrid (40,4168° N; 3,7038° O) y Tenerife (28,2916° N; 16,6291° O), en hora peninsular y canaria respectivamente. Alturas sin corregir por refracción. Cómo calculamos.

La lectura práctica es esta. Desde las 2:30 hasta el final de la noche cerrada, que llega a las 5:45 en Madrid y a las 6:11 en Tenerife. A las 2:30 el radiante ya pasa de 40 grados en los dos sitios, y desde ahí no deja de subir: por la altura del radiante, el mejor momento es el último, justo antes de que el cielo empiece a clarear, cuando el radiante está casi en el cénit.

El truco de este año es la postura. La Luna estará al sur y no muy alta: en Madrid, hacia las cuatro de la madrugada, a unos 24 grados sobre el horizonte. Túmbese con la cabeza hacia el sur, para que la Luna quede fuera de su campo de visión, o busque un edificio que la tape, y mire hacia el norte y hacia lo alto. No hace falta apuntar al radiante: los meteoros cruzan cualquier parte del cielo, y los que aparecen lejos de él dejan trazos más largos.

Desde Canarias la Luna sube más, casi 35 grados en el momento del pico, así que allí esconderla detrás de algo cuesta más y darle la espalda es todavía más importante.

Para observar no hace falta instrumento. Los prismáticos y el telescopio recortan el campo de visión, y aquí se trata de ver mucho cielo a la vez. Dele a la vista unos treinta minutos para acostumbrarse a la oscuridad. Si quiere afinar las horas para su ciudad, la herramienta calcula la noche y la Luna desde donde usted vive.

¿Cuántos meteoros se verán?

Menos de los que dice la etiqueta, y este año bastantes menos. Las Líridas tienen un ZHR de 18 en la lista de trabajo de lluvias visuales de la Organización Meteórica Internacional (IMO). El ZHR es un número de laboratorio: lo que vería un observador ideal bajo un cielo perfecto, con estrellas visibles hasta la magnitud 6,5 y con el radiante en el cénit.

La altura del radiante se puede poner en números. En el momento del pico está a 59 o 60 grados en Madrid y entre 46 y 48 en Tenerife, y esa inclinación sola rebaja la cuenta del observador ideal a unos 15 o 16 meteoros por hora en la península y a unos 13 en Canarias (cuenta nuestra y simplificada: la tasa de 18 supone el radiante en el cénit, y aquí la reducimos en proporción al seno de su altura). Y eso todavía supone un cielo perfecto: un cielo con la Luna al 95 % queda muy lejos de la magnitud 6,5 de la definición, así que la cifra real será bastante más baja. Cuánto, depende de su cielo y de lo bien que esconda la Luna, y no se lo puede calcular nadie por usted.

Lo que juega a favor es el tipo de meteoro. Su índice de población es de 2,1, lo que indica una proporción de meteoros brillantes mayor que la media, y son meteoros rápidos, y de vez en cuando alguno es una bola de fuego. Con la Luna delante, esos son los que tienen opciones de verse.

Queda la sorpresa, que en esta lluvia existe. En 1982 se registró un ZHR breve de 90, y hubo estallidos parecidos en 1803, 1922 y 1945. Si hay alguno previsto para 2027 no se pudo consultar en septiembre de 2026: el calendario de 2027 que debería decirlo no estaba disponible, porque la web que lo publica seguía en caída parcial tras un ciberataque.

La hora del pico es la parte menos fiable

Ese «entre las 3:40 y las 3:50» es nuestro cálculo, no una cita. El máximo no se publica anclado a un reloj sino a la posición de la Tierra en su órbita, y la hora de cada año se deduce de ahí. Los diez minutos de horquilla salen de dos formas de hacer esa cuenta: la que mejor reproduce las horas publicadas para 2026 y la que además corrige la aberración de la luz.

Pero la horquilla que importa es otra. La IMO avisa de que el máximo de las Líridas cambia de un año a otro, y en los últimos años ha caído en un tramo que, llevado a 2027, va de antes de la una de la madrugada a pasadas las ocho de la mañana del día 23, en hora peninsular. Si se adelanta, pilla el radiante más bajo; si se retrasa más allá de las 5:45, pilla el cielo clareando o ya de día. Además, el pico no es un instante: la fase alta ha durado de media unas 32 horas, así que la noche del 22 al 23 es la buena caiga donde caiga.

De dónde vienen: un cometa que tarda más de cuatro siglos en volver

Las Líridas son polvo del cometa C/1861 G1 (Thatcher), que A. E. Thatcher descubrió el 5 de abril de 1861. Es un cometa de periodo largo: su órbita, muy alargada, le hace tardar algo más de cuatro siglos en dar una vuelta al Sol. Cada abril la Tierra cruza el rastro de fragmentos que ha ido dejando, y esos granos, al entrar en la atmósfera a 49 kilómetros por segundo, son los meteoros.

Es además una de las lluvias conocidas más antiguas: su registro más antiguo es del año 687 antes de Cristo, en el libro chino de crónicas Zuo Zhuan.

¿Por qué se llaman Líridas si el radiante cae en Hércules?

Porque la frontera entre constelaciones es una línea de los mapas, y el radiante está pegado a ella. Hemos comprobado la posición del radiante de la lista de trabajo contra los límites oficiales de las constelaciones de la Unión Astronómica Internacional, y cae dentro de Hércules, junto a la frontera con la Lira y a unos 8 grados de Vega, la estrella más brillante de la Lira. El Instituto Geográfico Nacional lo sitúa en la Lira y la NASA, cerca de ella: para buscarlo en el cielo es lo mismo, porque la referencia es Vega.

Para usted eso es una buena noticia: Vega es una de las estrellas más brillantes del cielo nocturno y se encuentra sin esfuerzo incluso desde un cielo con contaminación lumínica. Si un meteoro, prolongado hacia atrás, parece venir de su zona, lo más probable es que sea una Lírida.

Y si se queda con ganas de más, el resto de citas del año está en el calendario astronómico.

De dónde salen estos datos

El ZHR de 18 y su variabilidad, la velocidad de entrada, el índice de población, las coordenadas del radiante, la horquilla de máximos recientes, la duración de la fase alta y la definición del propio ZHR salen del calendario 2026 de la Organización Meteórica Internacional (ficha de las Líridas, tabla 5 y glosario). El de 2027 no se pudo consultar en septiembre de 2026, porque la web de la IMO estaba en caída parcial tras un ciberataque, y por eso la hora del pico aquí es cálculo propio.

El pico teórico, las horas de noche astronómica, las alturas del radiante y de la Luna, las fases lunares y la rebaja de la tasa por la altura del radiante son cálculo nuestro con Skyfield y la efeméride DE421 del JPL, partiendo de la longitud solar que publica la IMO y en el sistema de referencia que ella declara. Hecha sin la corrección de aberración, la cuenta reproduce las horas que la IMO dio para 2026 con tres minutos o menos de diferencia, y el instante de 2027 se ha contrastado con JPL Horizons. La constelación del radiante se ha comprobado contra los límites oficiales de la Unión Astronómica Internacional. El método, en nuestra página de metodología.

El cometa de origen, su descubrimiento, las fechas de actividad de 2027, los estallidos históricos y el carácter rápido y brillante de sus meteoros, de la ficha de las Líridas de la NASA. La órbita del cometa Thatcher, de la Small-Body Database del JPL. El registro de 687 antes de Cristo, de la ficha del Instituto Geográfico Nacional.