Júpiter y Mercurio se juntaron al amanecer del 15 de agosto

Este evento ya ha pasado. Dónde están Júpiter y Mercurio esta noche: guía de planetas

La madrugada del sábado 15 de agosto Júpiter y Mercurio asomaron casi pegados por el este-nordeste, separados por 41 minutos de arco: poco más de lo que mide la Luna en el cielo. Salieron apenas una hora antes que el Sol y, cuando la ventana se cerró, todavía no llegaban a nueve grados de altura. Fueron unos veinte minutos de reloj: de 06:50 a 07:10 en Madrid y de 07:00 a 07:20 en Tenerife.

Hacían falta dos cosas, y ninguna se compraba: un horizonte limpio hacia el este-nordeste y unos prismáticos.

Por qué se anunciaron 33 minutos de arco y se vieron 41

Los calendarios astronómicos fechan estos encuentros por el instante en que los dos planetas están más juntos vistos desde el centro de la Tierra. Ese mínimo, medido por nosotros con la efeméride DE421 del JPL, son 33,1 minutos de arco y ocurrió el 15 de agosto a las 12:43 de la hora peninsular. A esa hora el Sol estaba a 56 grados de altura sobre Madrid: era casi mediodía y no había absolutamente nada que ver.

La pareja se fue cerrando a lo largo de toda la mañana, así que al amanecer todavía estaba en una foto anterior. Desde Madrid la separación fue de 41,2 minutos de arco a las 06:50 y de 40,4 a las 07:10. Desde Tenerife, que mira el mismo cielo una hora y diez más tarde en tiempo real, ya había bajado a 38,5 minutos de arco a las 07:00.

Para hacerse a la idea del tamaño: la Luna medía esa madrugada 31 minutos de arco de lado a lado, según el servicio de efemérides JPL Horizons de la NASA. Entre los dos planetas cabía, por tanto, poco más de una Luna. Que esa madrugada, por cierto, no estaba en escena: a la hora de mirar se encontraba más de treinta grados por debajo del horizonte.

Dos planetas brillantes pegados al Sol

Según Horizons, esa mañana Júpiter lucía en magnitud -1,8 y Mercurio en -1,2. Era brillo de sobra para atravesar un cielo que ya estaba clareando: el problema de esta cita no era el brillo, era la altura.

Y la altura la decide una sola cifra. Los dos planetas están a algo más de doce grados del Sol (12,3 grados Júpiter y 12,8 Mercurio, mide Horizons), así que salieron poco antes que él, subieron despacio y el amanecer los alcanzó estando aún bajos. Es la misma pega que tenía Mercurio la madrugada del 11 de agosto, cuando la Luna hizo de señal: allí está contado por qué este planeta se deja ver tan pocos días al año.

Cómo y a qué hora se vieron desde España

Lo primero era el sitio. Los dos planetas se mueven entre los 69 y los 74 grados de azimut durante toda la ventana, es decir, este-nordeste (el norte es 0 grados y el este, 90). Un edificio, una loma o una fila de chopos por ese lado se llevaba la mañana entera.

Lo segundo era saber cuál era cuál. Mercurio queda por encima de Júpiter, medio grado largo más alto y muy ligeramente a su izquierda, y esa colocación no cambió en toda la ventana. Júpiter es el más brillante de los dos.

Estas fueron las horas y las alturas calculadas por nosotros. En Madrid, hora peninsular:

Hora peninsular Altura de Júpiter Altura de Mercurio El Sol está a Separación
06:50 4,2° 4,9° -7,1° 41,2′
07:00 6,0° 6,6° -5,4° 40,8′
07:10 7,8° 8,4° -3,6° 40,4′
07:26 Sale el Sol

Y en Tenerife, hora canaria:

Hora canaria Altura de Júpiter Altura de Mercurio El Sol está a Separación
07:00 3,8° 4,2° -8,4° 38,5′
07:10 5,9° 6,3° -6,3° 38,1′
07:20 8,0° 8,4° -4,2° 37,8′
07:36 Sale el Sol

Calculado con Skyfield (efeméride DE421 del JPL) para Madrid, en hora peninsular, y para Tenerife (28,29° N; 16,63° O), en hora canaria. Alturas sin corregir por refracción atmosférica. La hora de salida del Sol lleva el convenio habitual de los almanaques: borde superior del disco y refracción estándar. Cómo calculamos.

La columna del Sol es la que manda, y explica por qué la ventana fue tan corta. En Madrid solo la primera fila cae antes del crepúsculo civil: a las 06:57 el Sol cruzó los seis grados bajo el horizonte y a partir de ahí la claridad se comió el cielo en pocos minutos. Los planetas siguieron subiendo después de la última fila de cada tabla, pero para entonces competían contra un fondo blanco.

Con prismáticos la escena entraba entera en el mismo campo, y eran muy recomendables: a esa altura y con esa claridad, Júpiter se veía a simple vista sin gran esfuerzo y Mercurio se resistía. Quien tenga un horizonte de verdad limpio, de mar o de meseta, podía empezar a mirar diez minutos antes de lo que dicen las tablas.

¿Se ve mejor desde Canarias?

Prácticamente igual, y conviene decirlo porque se repite mucho lo contrario. Medido a un cuarto de hora de la salida del Sol en cada sitio, Júpiter estuvo a 8,0 grados de altura desde Madrid y a 8,2 desde Tenerife: medio grado o menos de diferencia, que en el cielo no se distingue.

Lo que sí cambió fue el reloj, unos diez minutos más tarde en la hora local de Tenerife, y la separación: cuando tocaba mirar allí, la pareja ya se había cerrado a 38,5 minutos de arco. Tenerife la vio un poco más junta y Madrid un poco más separada. La altura fue la misma.

Aviso: los prismáticos, guardados antes del orto

Esto no es un formalismo. Los dos planetas estaban a doce grados del Sol y el Sol salió dieciséis minutos después de que se cerrara la ventana en los dos sitios: a las 07:26 en Madrid y a las 07:36 en Tenerife.

Barrer un horizonte bajo con prismáticos cuando el Sol ya ha asomado puede dañar la vista de forma irreversible en una fracción de segundo, y a esas alturas del cielo se tropieza con él sin querer. Y esas dos horas son las de Madrid y las de Tenerife: el 15 el Sol salió en Barcelona a las 07:00, con la ventana de la tabla de Madrid todavía abierta, y en Lanzarote a las 07:23, trece minutos antes que en Tenerife. La regla es simple: cuando el reloj llegue a la hora del orto de tu ciudad, prismáticos en la funda.

¿Y si el 15 amaneció nublado?

Mala noticia: no hay repesca equivalente. Hemos medido las madrugadas de alrededor con el Sol siempre a la misma profundidad, que es la única forma de compararlas. La madrugada del 14 los separaban 128 minutos de arco, el triple; la del 16 volvieron a estar al doble, a 84. El mínimo real cayó a mediodía del 15, justo entre las dos madrugadas.

Y a partir de ahí Mercurio se hunde deprisa hacia el resplandor del amanecer mientras Júpiter sube: con el Sol a esa misma profundidad, Mercurio pasó de 6,6 grados de altura el día 15 a 3,3 el día 19. El 15 fue la madrugada en que se cruzaron.

Así que antes de madrugar convenía mirar si el cielo iba a acompañar: la previsión de observación para tu localidad se actualiza varias veces al día y da las nubes noche a noche.

Y si esta cita se escapa, el mes tiene más: están todas en la guía del cielo de agosto.