Saturno y la Luna, la noche del 31 de agosto de 2026

Este evento ya ha pasado. Dónde está Saturno esta noche: guía de planetas

Saturno ya no obliga a trasnochar hasta el amanecer: la noche del domingo 30 al lunes 31 de agosto salió en Madrid a las 22:20, justo antes de que el cielo acabara de oscurecerse (la noche astronómica empezaba a las 22:27). Cruzó el sur a las 4:32 de la madrugada, a 52,6 grados de altura, que fue lo más alto que llegó esa noche.

Y esa madrugada trajo una señal para encontrarlo sin mapas: la Luna, gibosa menguante e iluminada al 91 %, llegó a ponerse a menos de seis grados de Saturno, y casi en su vertical. Los anillos, además, vuelven a estar abiertos 8,6 grados después de haber desaparecido de canto en marzo de 2025.

Cómo se vio desde España: a qué hora había que mirar y hacia dónde

Saturno sale por el este y va subiendo toda la noche hasta cruzar el sur de madrugada. Lo bajo no sirve: a un planeta pegado al horizonte se le mira a través de mucha más atmósfera y se ve temblar. Estos fueron los momentos que importaron, calculados con las efemérides DE421 del JPL.

Hora peninsular Qué ocurre Altura de Saturno Altura de la Luna Separación
22:20 (día 30) Sale Saturno por el este · 5,6° 6,25°
22:27 (día 30) Empieza la noche astronómica (Sol a 18° bajo el horizonte) 0,7° 6,9° 6,23°
0:09 Saturno pasa de 20 grados 20,0° 26,0° 5,91°
2:20 Mínima separación entre la Luna y Saturno 42,1° 47,8° 5,78°
4:32 Saturno cruza el sur: su punto más alto 52,6° 57,6° 5,87°
6:04 Acaba la noche astronómica 47,2° 50,9° 5,99°

Calculado con Skyfield (efeméride DE421 del JPL) para Madrid (40,4168° N; 3,7038° O), en hora peninsular. Alturas sin corregir por refracción atmosférica y separaciones topocéntricas, las que ve un observador en la superficie. Cómo calculamos. La celda con interpunto es el instante del orto, en el que la altura geométrica todavía es ligeramente negativa por el convenio con que se calculan los ortos.

Aquella madrugada, el mejor rato fue de dos a cinco: Saturno pasó de 40 grados a las 2:06 y de 50 a las 3:31. Antes de medianoche estaba demasiado bajo: a las 0:09 acababa de alcanzar los 20 grados.

La Luna es la señal, no el espectáculo

A simple vista Saturno es un punto amarillento que no parpadea, de magnitud 0,5 esa noche según JPL Horizons, el servicio de efemérides del Jet Propulsion Laboratory de la NASA.

Entre las 23:00 y las 3:00 la Luna y Saturno tuvieron prácticamente el mismo azimut (menos de dos grados de diferencia), así que la Luna quedaba justo encima. Bastaba con localizar la Luna y bajar en línea recta: el primer punto brillante era Saturno. Hacia el amanecer la Luna se fue corriendo hacia la derecha: a las 4:32 ya no estaba justo encima, sino arriba y a la derecha.

La distancia entre las dos, cuando más se acercaron, fue de 5,78 grados desde Madrid. Traducido a lo que se vio: casi once diámetros lunares puestos en fila, porque la Luna mide 31,8 minutos de arco de ancho. No fue un abrazo, fue un dedo señalando.

Esa cifra circuló junto a otra distinta. In-The-Sky.org publica para esta cita 6 grados y 17 minutos de arco, y no se equivoca: mide la separación desde el centro de la Tierra y en el instante exacto del máximo acercamiento, las 4:32 de la madrugada en hora peninsular. Tú miras desde la superficie, y la Luna está tan cerca que ese cambio de punto de vista corre su posición aparente. Aquella vez jugó a favor: a las 2:20 la separación bajaba de los 6,42 grados vistos desde el centro de la Tierra a los 5,78 que se veían desde Madrid. Lo contamos con detalle cuando la Luna hizo de flecha hacia Mercurio en agosto.

Los anillos, otra vez abiertos: 8,6 grados

El 23 de marzo de 2025 la Tierra cruzó el plano de los anillos y los anillos se esfumaron: los veíamos exactamente por el filo, y su grosor es ridículo comparado con su anchura. Desde entonces se van abriendo. La madrugada del 31 de agosto de 2026 el ángulo de apertura era de 8,6 grados, según la herramienta de efemérides de Saturno del Ring-Moon Systems Node del PDS de la NASA.

Curiosamente, ahora se ven algo más abiertos que en la oposición del 4 de octubre, cuando el ángulo baja a 7,4 grados. La oposición sigue siendo el mejor momento del año, pero no por los anillos: ese día Saturno estará más cerca (8,43 unidades astronómicas, frente a las 8,61 del 31 de agosto) y más brillante (magnitud 0,3 frente a 0,5), y se verá de anochecer a amanecer. La apertura de los anillos, en cambio, no depende solo de Saturno: también de dónde esté la Tierra en su órbita.

La NASA resume el ciclo en la ficha de la imagen de arriba, una secuencia del Hubble entre 1996 y 2000 en la que los anillos “open up from just past edge-on to nearly fully open”, pasan de casi el filo a casi del todo abiertos. Ese mismo recorrido acaba de empezar otra vez: la apertura crece cada año hasta 2032, cuando llega a 26,9 grados y toca techo.

Ahora bien: 8,6 grados de apertura y un disco de 19,3 segundos de arco no son nada a simple vista ni con prismáticos. Para ver los anillos hace falta un telescopio, y en nuestra guía está qué se ve de Saturno con cada instrumento, medido en segundos de arco.

¿Y desde Canarias?

Bastante mejor, y por una razón geométrica: Saturno está casi sobre el ecuador celeste, así que cuanto más al sur estés, más alto lo verás. Desde Tenerife salió a las 22:16 hora canaria y cruzó el sur a las 4:24 a 64,7 grados, doce grados por encima de lo que alcanzó en Madrid.

El acercamiento a la Luna también se adelantó: allí el mínimo cayó a las 0:54 hora canaria, con la misma separación de 5,78 grados. La noche astronómica canaria de esa madrugada iba de las 21:51 a las 6:23.

Lo que esa Luna estropeó

Conviene decirlo por si alguien llega ahora a esta página buscando aquel plan: con la Luna al 91 % de iluminación, esa madrugada no hubo cielo profundo. Es la misma Luna que se eclipsó parcialmente tres noches antes, la madrugada del 28, y todavía le quedaba casi todo el disco encendido. Galaxias, nebulosas y cúmulos débiles quedaron borrados por el fondo de cielo.

Los planetas, en cambio, aguantan la luz de la Luna sin despeinarse: son puntos brillantes y no superficies tenues. Por eso aquella noche concreta el objetivo era Saturno, y buscar otra cosa era perder el tiempo.

A partir de aquí, cada noche un poco mejor

Aquella madrugada fue una buena excusa, no la última oportunidad. Saturno sale unos cuatro minutos antes cada noche y su elongación (el ángulo que lo separa del Sol en el cielo) va creciendo: el 31 de agosto era de 144 grados y en octubre llegará a 177. En septiembre estará sobre el horizonte los treinta días del mes, de anochecer a amanecer.

Las horas de esta pieza son de Madrid y de Tenerife. Si quieres las de tu ciudad, y saber si esta noche se ve desde donde estás, están en nuestra herramienta de cuándo ver los planetas desde tu ciudad.

Fuentes