Las Táuridas del Sur no se ven una noche: se ven dos meses. El calendario de meteoros de la International Meteor Organization las da activas del 20 de septiembre al 20 de noviembre de 2026, con el máximo principal el 5 de noviembre y un segundo pico, más pequeño, hacia el 13 de octubre. Y son pocas: entre 5 y 10 por hora en el mejor de los casos y para un observador ideal.
A cambio ofrecen meteoros lentos, con más proporción de brillantes que la media según la propia IMO, y repartidos por dos meses en los que la Luna llega a dejar limpias, en Madrid, 10 horas y 49 minutos seguidas.
Qué son las Táuridas del Sur
Una lluvia de meteoros es lo que ocurre cuando la Tierra atraviesa el rastro de polvo y piedrecitas que un cometa ha ido soltando en sus vueltas alrededor del Sol. El Instituto Geográfico Nacional lo explica igual: asocia las lluvias a los restos que los cometas que cruzan la órbita terrestre van dejando en sus pasos cerca del Sol. Esos granos entran en la atmósfera y se vaporizan, y esa vaporización es el destello que vemos.
El rastro de las Táuridas lo dejó el cometa 2P/Encke, y la IMO señala que las Táuridas del Sur y las del Norte forman parte de un mismo complejo asociado a ese cometa, con las actividades de las dos ramas superpuestas.
Lo raro de esta lluvia es la duración. La IMO le da 62 días de ventana: las Dracónidas duran cinco, las Gemínidas diecisiete, las Perseidas treinta y nueve. Dos meses de actividad significan que no hay una noche que perderse, y también que la tasa por noche es baja de principio a fin, que es como la describe la IMO.
Un cometa que se quedó sin polvo fino
2P/Encke lo descubrió Pierre Méchain el 17 de enero de 1786, según la ficha del Small-Body Database del JPL. Da una vuelta al Sol cada 1.207,9 días, es decir 3,3 años, en una órbita que lo lleva de 0,34 unidades astronómicas del Sol en su punto más cercano a 4,10 en el más lejano. Su núcleo mide 4,8 kilómetros de diámetro efectivo y es oscurísimo: el JPL le da un albedo geométrico de 0,046, con una incertidumbre de 0,023, así que refleja entre el 2 % y el 7 % de la luz que le llega. Está catalogado como objeto próximo a la Tierra, y no como potencialmente peligroso.
Pero el dato que explica cómo se ven las Táuridas está en la ficha con la que la NASA acompaña una imagen infrarroja del telescopio Spitzer. Sobre Encke, el JPL escribe: «Having exhausted its supply of fine particles, it now leaves a long trail of larger more gravel-like debris» (agotado su suministro de partículas finas, ahora deja un largo rastro de escombros mayores, parecidos a la grava). El tamaño que da la NASA para esos granos: alrededor de un milímetro o más.
Un milímetro es mucho para un meteoro. El IGN sitúa la horquilla de lo que se consume entero entre una décima de milímetro y algunos centímetros, y dice que esas partículas se queman del todo por encima de los 50 kilómetros de altura; el destello, según el mismo organismo, se hace visible hacia los 100 kilómetros. Nada de esto llega al suelo.
La otra mitad de la explicación es la velocidad. Las Táuridas del Sur entran a 27 kilómetros por segundo. En la escala de la propia IMO, que va de unos 11 km/s para las más lentas a 72 para las más rápidas y sitúa la media en torno a 40, eso es lento. Compárese con las Perseidas de agosto, que entran a 59 km/s, o con las Gemínidas a 35, las Oriónidas a 66 y las Leónidas a 71.
Y el tercer dato apunta en la misma dirección. La IMO mide el reparto de brillos de cada lluvia con un número al que llama índice de población, la r de sus fichas, y explica que un valor entre 2,0 y 2,5 implica una proporción de meteoros brillantes mayor que la media, mientras que por encima de 3,0 la lluvia es rica en meteoros débiles. Las Táuridas del Sur tienen r = 2,3.
Tres datos, dos fuentes independientes y la misma conclusión: pocas, pero de las que se ven. La IMO lo dice con todas las letras en su ficha, al recomendar esta lluvia para fotografía fija por el brillo y la lentitud relativa de muchos de sus meteoros.
Dos máximos, no uno
El calendario de la IMO sitúa el máximo principal el 5 de noviembre, con una tasa de 5 a 10 meteoros por hora. Y en el mismo párrafo añade un segundo pico: un máximo temprano, con una tasa cercana a 5, alrededor del 13 de octubre, una fecha que, escribe la IMO, a menudo figuraba como el máximo verdadero de la lluvia.
Sobre ese pico de octubre, la IMO recoge además una expectativa concreta para este año: cita a Koseki al señalar que la actividad en torno al máximo de octubre podría venir en 2026 algo por encima de su media. Conviene leer esa frase con precisión, porque dice menos de lo que parece: habla de la media de ese máximo de octubre, no de que vaya a superar al de noviembre.
Hay una diferencia importante con otras guías de lluvias de esta web. Aquí no verá una hora del máximo, y no es un descuido. La IMO ancla este pico a una longitud solar de 223 grados, a grado entero, y avisa de que en muchos casos los máximos no se conocen con más precisión que ese grado de longitud solar. El IGN dice lo mismo por su cuenta: para él la fecha del máximo es aproximada y puede variar un día de un año a otro. Poner una hora aquí sería inventarle precisión a la fuente.
¿Cuántas se ven de verdad?
Ninguna de las dos cifras anteriores es lo que usted va a contar tumbado en el campo. El número que publican los calendarios se llama tasa horaria cenital, o ZHR, y el IGN lo define como el ritmo máximo «que se observaría a simple vista en un lugar en el que el radiante se encontrara en el cénit y las condiciones de visibilidad fuesen óptimas». La IMO añade el resto de la letra pequeña: es una cifra calculada, para un cielo perfecto de magnitud límite +6,5 y con el radiante justo encima de la cabeza.
Ni ese cielo ni ese radiante son los de España. Desde Madrid, el punto del que parecen salir las Táuridas alcanza como mucho 65 grados sobre el horizonte la noche del máximo, y desde Tenerife 77: alto, pero no el cenit. Lo que se ve, por tanto, es menos que la cifra del calendario, y bastante menos si hay luces alrededor.
Un detalle interno del propio calendario que ilustra hasta qué punto estas cifras son estimaciones: la ficha de la lluvia da un ZHR de 5 a 10 y la Tabla 5 del mismo documento, siete páginas después, da 7. La horquilla es de la IMO, no nuestra. La herramienta de lluvias de estrellas de esta casa, que calcula la Luna y las horas de oscuridad para su municipio, publica ese 7 de la tabla.
Cómo verlas desde España
Como la lluvia dura dos meses y su tasa es baja y plana, lo que decide una noche buena no es acertar con el máximo: es la Luna. Estas son las cuatro noches que merece la pena apuntar, con los minutos que quedan de noche cerrada, con la Luna bajo el horizonte y el radiante ya salido.
| Noche | Qué es | Ventana útil en Madrid | Ventana útil en Tenerife | Luna iluminada a mitad de la noche cerrada |
|---|---|---|---|---|
| 12 al 13 de octubre | Antes del pico temprano | 21:10 a 6:53 (9 h 43 min) | 20:58 a 6:48 (9 h 49 min) | 6 % |
| 13 al 14 de octubre | Máximo temprano | 21:08 a 6:54 (9 h 45 min) | 21:11 a 6:48 (9 h 37 min) | 11 % |
| 5 al 6 de noviembre | Máximo principal | 19:40 a 5:00 (9 h 20 min) | 19:39 a 4:45 (9 h 6 min) | 11 % |
| 11 al 12 de noviembre | La ventana más larga de la temporada | 19:35 a 6:23 (10 h 49 min) | 19:37 a 6:05 (10 h 28 min) | 7 % |
Calculado con Skyfield (efeméride DE421 del JPL) para Madrid (40,4168 N · 3,7038 O) y Tenerife (28,2916 N · 16,6291 O), en hora peninsular y canaria respectivamente. Alturas sin corregir por refracción. Noche cerrada: Sol a 18 grados bajo el horizonte. Cómo calculamos.
La noche del máximo principal, el 5 de noviembre, la noche cerrada empieza en Madrid a las 19:40 y no termina hasta las 6:17, pero la Luna sale a las 5:00, con el disco al 11 % a mitad de esa noche cerrada: quedan 9 horas y 20 minutos limpias. Es una noche muy buena y, aun así, no es la que más cielo oscuro deja de la temporada.
Esa llega una semana después. Con la luna nueva del 9 de noviembre, la noche del 11 al 12 deja en Madrid 10 horas y 49 minutos de cielo oscuro con el radiante por encima del horizonte: es el máximo de las 62 noches de la ventana. La IMO lo señala en su ficha de las Táuridas del Norte: «New Moon on November 9 allows undisturbed optical observations» (la luna nueva del 9 de noviembre permite observaciones ópticas sin estorbo), y añade que eso vale sobre todo para el periodo comprendido entre las fechas de los máximos de las dos ramas. Ojo, que eso no significa que vayan a caer más meteoros esa noche que en el máximo: significa que hay más rato para mirar.
Cuidado con el reverso: en esta lluvia la Luna llena no reduce la cosecha, la anula. Alrededor de la luna llena del 26 de septiembre hay cinco noches seguidas, las que empiezan del 25 al 29 de septiembre, en las que no queda en Madrid ni un solo minuto de noche cerrada sin Luna. Y alrededor de la del 26 de octubre, cinco más: las que empiezan del 24 al 28. Diez noches que sobran del calendario.
¿Y desde Canarias?
Aquí las islas ganan, y por un motivo que se puede medir. El radiante de las Táuridas del Sur está cerca de la eclíptica, a una declinación de solo +15 grados el día del máximo, y eso lo acerca al cenit canario más que al madrileño. La noche del 5 al 6 de noviembre culmina a 77 grados sobre el horizonte de Tenerife, a la 1:38, frente a los 65 grados que alcanza en Madrid a la 1:47.
Con las lluvias de radiante norteño pasa lo contrario: las Perseidas salen de un punto a +58 grados de declinación y las Dracónidas a +54, y ahí la península va por delante. La propia IMO lo dice en general para esta lluvia: su radiante cercano a la eclíptica la convierte en objetivo para observadores de todas las latitudes, algo mejor situados los del hemisferio norte, porque aquí las distancias cenitales útiles del radiante duran buena parte de la noche.
Un aviso para la noche del máximo temprano, y es la razón por la que en esta casa Canarias se calcula y no se resta una hora a Madrid: el 13 de octubre la Luna se pone en Madrid a las 20:42, antes de que cierre la noche, y en Tenerife a las 21:11, catorce minutos después de que cierre. Por eso esa noche las islas tienen ocho minutos menos de ventana que la península, cuando la noche cerrada canaria es cinco minutos más larga.
Dónde mirar: un radiante que se mueve
El radiante es el punto del que los meteoros parecen salir. El de esta lluvia no se está quieto: recorre 46 grados de ascensión recta durante la ventana, según la tabla de posiciones del calendario de la IMO, desde alfa 18 grados el 20 de septiembre hasta alfa 64 el 20 de noviembre, mientras sube de +5 a +16 grados de declinación. Son unos tres cuartos de grado por noche.
La consecuencia práctica se ve comparando los dos máximos. El 5 de noviembre el radiante está en alfa 52, delta +15, a 10 grados de las Pléyades y a 16 de Aldebarán, según las coordenadas de SIMBAD. A mediados de octubre, en cambio, anda por alfa 35, a 25 grados de las Pléyades y a 34 de Aldebarán. Y al cerrarse la ventana, el 20 de noviembre, pasa a 5 grados de Aldebarán.
La buena noticia es que no hace falta acertar el punto. La IMO recomienda tratar el radiante de las Táuridas como un óvalo de unos 20 grados de ancho por 10 de alto, y lo señala como una excepción declarada a su criterio general, junto al de las Táuridas del Norte y al de la Fuente Antihelio, a la que asigna un óvalo aún mayor, de 30 por 15 grados, y que por su propia definición no es una lluvia. Traducido: los meteoros de esta lluvia no salen de un punto, salen de una mancha ancha de cielo.
La hora, en cambio, importa menos de lo habitual. El radiante ya está sobre el horizonte antes de que cierre la noche (sale a las 18:54 en Madrid el 5 de noviembre, y la noche cerrada no empieza hasta las 19:40), y culmina hacia la 1:47. Cuanto más alto está el radiante, más meteoros de la lluvia quedan por encima del horizonte, así que las horas centrales siguen siendo las mejores, pero aquí la primera parte de la noche no está perdida.
Qué hace falta para verlas
Nada. Ni telescopio ni prismáticos: los dos estrechan el campo de visión, y el ritmo que publican los calendarios está pensado para el ojo desnudo. El IGN lo dice con esas palabras, «que se observaría a simple vista»; la IMO no usa la expresión, pero titula su tabla de referencia «Working List of Visual Meteor Showers», o sea lista de trabajo de lluvias visuales. Lo que sí se puede elegir es la oscuridad del sitio: en nuestra guía de cielos oscuros de España están los lugares certificados y cómo se miden.
Importa más de lo que parece. La cifra de 5 a 10 meteoros por hora está calculada, dice la IMO, para un cielo de magnitud límite +6,5. Bajo un cielo peor que ese, la cifra deja de aplicar, y esta lluvia no tiene margen: cuando el punto de partida son 5 a la hora, no queda mucho que perder.
La IMO añade una recomendación curiosa que aquí encaja: por sus tasas bajas y constantes y por lo despacio que van, considera las Táuridas material excelente para que quien empieza practique el dibujo de trazas. Es una lluvia para aprender a mirar, no para contar.
Las Táuridas del Norte, la otra mitad
Del mismo cometa sale una segunda rama. Las Táuridas del Norte están activas del 20 de octubre al 10 de diciembre, con el máximo el 12 de noviembre y una tasa de 5, desde un radiante en alfa 58, delta +22, y entrando a 29 kilómetros por segundo. Su índice de población es también 2,3: mismos meteoros lentos y brillantes.
La IMO advierte de que su pico probablemente no sea tan afilado como sugiere una única fecha, porque los resultados anteriores apuntan a tasas máximas en meseta durante unos diez días, entre principios y mediados de noviembre. Sumado a que las Sur siguen activas hasta el 20 de noviembre, la primera quincena de noviembre es en realidad una única temporada continua de Táuridas de las dos ramas, con la luna nueva del 9 justo en medio.
El portal del IGN dedica página propia a diez lluvias del año y las Táuridas no están entre ellas. La IMO, en cambio, les dedica dos fichas completas y da por inactiva la Fuente Antihelio (una zona del cielo que no es una lluvia de verdad, sino un área donde varios radiantes menores se confunden) mientras hay Táuridas en el cielo, desde finales de septiembre hasta diciembre.
Si quiere saber a qué hora anochece del todo en su municipio y cómo estará la Luna cada noche de esta temporada, eso lo responde nuestro calendario de lluvias con datos por ciudad. Y para lo que se ve el resto del mes, sin lluvia de por medio, está la guía del cielo del mes.