El 75,2 % de la población española vive bajo un cielo en el que la Vía Láctea ya no se ve. El dato es de la fila de España del atlas mundial del brillo artificial del cielo nocturno que Fabio Falchi y sus coautores publicaron en Science Advances en 2016, y tiene una contrapartida que casi nadie cita: eso solo le ocurre al 6,7 % del territorio. Queda cielo oscuro en España; lo que ya no queda es gente viviendo debajo.
Para encontrarlo circulan dos herramientas que se confunden a menudo y que miden cosas distintas. Una es la escala Bortle, un diagnóstico visual de nueve peldaños. La otra son las certificaciones de la Fundación Starlight, que se conceden con un fotómetro y un umbral numérico. Hoy hay 22 Reservas Starlight y 75 Destinos Turísticos Starlight en España, contando los sitios distintos de los listados oficiales de la Fundación tal y como estaban el 21 de agosto de 2026.
Y conviene saber de entrada que lo uno no lleva a lo otro: el sello Starlight no se concede por una clase Bortle, sino por una medida de brillo del cielo, y la escala de Bortle no contiene ni un solo valor de brillo.
¿Qué es un cielo oscuro y en qué se mide?
El brillo del fondo del cielo se mide en magnitudes por segundo de arco cuadrado (mag/arcsec²): cuánta luz llega de un trocito de cielo vacío del tamaño de un segundo de arco al cuadrado. Como toda escala de magnitudes va al revés de la intuición: cuanto mayor es el número, más oscuro está el cielo.
El punto de partida lo pone la naturaleza. En una noche sin Luna, lejos de la Vía Láctea y de la luz zodiacal, la luminancia del cielo despejado ronda las 22 magnitudes por segundo de arco cuadrado en la banda V, equivalentes a 1,7 × 10⁻⁴ cd/m², escriben Falchi y sus coautores. Por debajo de ese brillo no se puede bajar: lo produce la propia atmósfera.
Para los mapas del atlas, esos autores fijaron el fondo natural en 22,0 mag/arcsec² (174 μcd/m²), el valor típico durante el mínimo de actividad solar excluidas las estrellas más brillantes que la magnitud 7. Todo lo que sobre de ahí es luz artificial dispersada en el aire, y eso es exactamente el resplandor luminoso: el efecto más visible de la contaminación lumínica.
El aparato que lo mide es portátil y de coste medio o bajo, según el propio procedimiento de certificación de la Fundación Starlight, que pide las medidas «en el cenit (y un ángulo cenital de 30 grados)» y admite para ello fotómetros como el SQM (Sky Quality Meter), espectrofotómetros y cámaras CCD.
La escala Bortle: nueve clases y ni una medida
La escala la publicó John E. Bortle en el número de febrero de 2001 de Sky & Telescope, y nació de un problema práctico. Los aficionados juzgaban su cielo por la magnitud de la estrella más débil visible a simple vista, y ese criterio depende demasiado de la agudeza visual de cada uno y del empeño que le ponga: el cielo de magnitud 5,5 de uno es el de 6,3 de otro. Añade Bortle un segundo motivo: una contaminación lumínica moderada estropea mucho más los objetos difusos (cometas, nebulosas, galaxias) que las estrellas.
«He creado una escala de nueve niveles. Está basada en casi 50 años de experiencia observando», escribió al presentarla (la traducción del inglés es mía). Cada peldaño se define por una lista de cosas que se ven o se dejan de ver.
| Clase | Nombre | Seña de identidad | Magnitud límite a simple vista |
|---|---|---|---|
| 1 | Cielo oscuro excelente | La Vía Láctea de Escorpio y Sagitario proyecta sombras difusas en el suelo; M33 se ve a simple vista con visión directa | 7,6 a 8,0 con esfuerzo |
| 2 | Cielo verdaderamente oscuro típico | La luz zodiacal llega a proyectar sombras débiles; las nubes son agujeros negros recortados sobre el fondo estrellado | 7,1 a 7,5 |
| 3 | Cielo rural | Hay algo de resplandor en el horizonte; la luz zodiacal sube hasta 60° en primavera y otoño | 6,6 a 7,0 |
| 4 | Transición rural a suburbana | Cúpulas de luz claramente visibles sobre los núcleos de población; M33 cuesta y solo por encima de 50° de altura | 6,1 a 6,5 |
| 5 | Cielo suburbano | La Vía Láctea se ve lavada en el cenit y muy débil o invisible cerca del horizonte; las nubes son más brillantes que el cielo | 5,6 a 6,0 |
| 6 | Cielo suburbano brillante | Ni rastro de luz zodiacal; la Vía Láctea solo se intuye hacia el cenit; el cielo hasta 35° de altura brilla en blanco grisáceo | en torno a 5,5 |
| 7 | Transición suburbana a urbana | Todo el fondo del cielo tiene un tono blanco grisáceo; la Vía Láctea es invisible o casi | 5,0 apurando |
| 8 | Cielo de ciudad | Se leen titulares de periódico sin dificultad; faltan estrellas de las constelaciones conocidas | 4,5 como mucho |
| 9 | Cielo de centro urbano | Ningún objeto Messier a simple vista, salvo quizá las Pléyades | 4,0 o menos |
En el artículo original no aparece ni un solo valor de brillo de fondo en magnitudes por segundo de arco cuadrado. No es un descuido: la escala se hizo para que un observador clasifique su sitio con los ojos, no para sustituir a un fotómetro. Una clase Bortle no es una medida, es un diagnóstico, y quien lo emite es usted.
¿En qué clase Bortle está el cielo que tiene encima?
El test más rápido son las nubes, y para eso ni siquiera hace falta una noche despejada. En un cielo de clase 2 las nubes se recortan como agujeros negros sobre el fondo estrellado. En clase 5 son claramente más brillantes que el cielo. En clase 7 están brillantemente iluminadas. Si sus nubes brillan, su cielo está iluminado.
El segundo test es la Vía Láctea. Que se vea estructurada y compleja corresponde a las clases 1 a 3. Que se vea lavada en el cenit y se pierda cerca del horizonte, a la clase 5. Que solo se intuya hacia el cenit, a la 6. Que no se vea en absoluto, a la 7 en adelante.
Los dos tests finos son la galaxia M33, en Triángulo, y la luz zodiacal. M33 a simple vista y con visión directa marca las clases 1 y 2; con visión desviada y sin pelear, la 3; costando y solo cuando está a más de 50 grados de altura, la 4; en la clase 6 ya hacen falta prismáticos. La luz zodiacal, ese cono de claridad que se levanta por donde acaba de ponerse el Sol, sube hasta 60 grados en primavera y otoño bajo cielo de clase 3, no llega ni a mitad de camino del cenit en clase 4 y desaparece del todo en la 6.
Dos condiciones para que la prueba valga algo. La primera, hacerla con la Luna bajo el horizonte: la Luna es, según Falchi y sus coautores, la principal de las fuentes celestes naturales que fijan el nivel de luz de la noche, y ninguna certificación la apaga. La segunda, estar plenamente adaptado a la oscuridad: es la condición que el artículo de Bortle pone en el pie de su ilustración de M33.
Y hágalo tarde. Los mapas del atlas de Falchi están calibrados a la hora del paso del satélite, alrededor de la una de la madrugada, y sus autores avisan de que a primera hora de la noche hay que esperar cielos más brillantes que los que muestran los mapas, porque el alumbrado artificial va disminuyendo a lo largo de la noche. Su cielo mejora solo, gratis, por esperar un par de horas.
Qué exige de verdad el sello Starlight
Starlight en su conjunto es una acción integrada de la UNESCO, apoyada por la Unión Astronómica Internacional y por la Organización Mundial del Turismo, y surgida del Instituto de Astrofísica de Canarias; los criterios de su sistema de certificación turística se fijaron en diciembre de 2010 en el Centro de la OMT en Madrid. Para una Reserva Starlight, la Fundación exige cuatro parámetros de calidad astronómica del cielo, y solo uno de los cuatro habla de contaminación lumínica.
| Parámetro | Umbral exigido |
|---|---|
| Oscuridad del cielo | Magnitud mínima de 21,4 mag/arcsec² en el visible (V) |
| Nitidez (seeing) | Mejor que 1 segundo de arco en más del 50 % de las noches, en los puntos excelentes de la zona núcleo |
| Transparencia | Extinción en el visible menor de 0,15 magnitudes en más del 50 % de las noches |
| Cielos despejados | Mínimo el 50 % de noches despejadas |
Ese 21,4 es la cifra que conviene retener: está a seis décimas de magnitud de las 22,0 que el atlas de Falchi toma como brillo natural de referencia. Una Reserva Starlight no promete un cielo intacto. Promete un cielo que se queda cerca.
Los otros tres parámetros no tienen nada que ver con las farolas: hablan del aire. La nitidez mide si la turbulencia atmosférica deja separar dos estrellas muy juntas, la transparencia mide cuánta luz absorbe la atmósfera y los cielos despejados miden cuántas noches se puede mirar. Un páramo negrísimo y casi siempre nublado no certifica.
Tampoco se certifica un punto, sino un territorio con tres anillos: una zona núcleo donde las condiciones naturales de iluminación se mantienen intactas, una zona de amortiguamiento que la envuelve y absorbe los efectos que puedan deteriorarla, y una zona externa donde están los asentamientos que pueden influir en el conjunto.
La otra etiqueta, Destino Turístico Starlight, evalúa los mismos cuatro parámetros del cielo (la Fundación no publica sus umbrales numéricos junto a la definición) y añade una auditoría de todo lo demás: alojamiento, medios de observación a disposición del visitante, formación del personal que interpreta el cielo y medidas ambientales del destino. Es una certificación turística con requisito astronómico, no al revés, y por eso hay muchas más.
Las 22 Reservas Starlight de España
El listado oficial de la Fundación es una lista corrida, sin totales y con los sitios extranjeros mezclados. Estas son las 22 entradas españolas que tenía el 21 de agosto de 2026, con el mes de su certificación, de la más reciente a la más antigua.
| Reserva | Territorio | Certificada en |
|---|---|---|
| Geoparque de Granada | Andalucía | Junio 2026 |
| Porto · Alta Sanabria | Castilla y León | Abril 2026 |
| Alto Turia | C. Valenciana y Castilla-La Mancha | Octubre 2025 |
| P. N. Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera | Baleares | Enero 2025 |
| Sierra Mágina | Andalucía | Diciembre 2024 |
| Sierra Cazorla | Andalucía | Diciembre 2024 |
| Sierra de Segura de Jaén | Andalucía | Diciembre 2024 |
| Provincia de Soria | Castilla y León | Septiembre 2023 |
| Cielos de Guadalajara | Castilla-La Mancha | Enero 2022 |
| Parque Regional de Gredos | Castilla y León | Noviembre 2020 |
| Sierra de Albarracín | Aragón | Marzo 2020 |
| Menorca | Baleares | Enero 2019 |
| Comarca Cuencas Mineras | Aragón | Octubre 2018 |
| P. N. de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici | Cataluña | Septiembre 2018 |
| Los Pedroches | Andalucía | Diciembre 2016 |
| Territorio Gúdar-Javalambre | Aragón | Diciembre 2016 |
| Fuerteventura | Canarias | Marzo 2015 |
| Sierra Sur de Jaén | Andalucía | Marzo 2014 |
| Sierra Morena Andaluza | Andalucía | Marzo 2014 |
| El Montsec | Cataluña | Octubre 2013 |
| Cumbres de Tenerife | Canarias | Octubre 2013 |
| La Palma | Canarias | Abril 2012 |
Andalucía reúne siete, más que ninguna otra comunidad. Canarias tiene tres, y una de ellas, La Palma, es la entrada más antigua del listado mundial de Reservas Starlight: abril de 2012.
El otro sello, el de Destino Turístico Starlight, lo tienen 75 sitios repartidos por casi todo el país, y once de ellos son reservas de la tabla de arriba. Esa lista incluye sitios pequeños y llanos de llegar: municipios como Pampaneira, en Andalucía, o Torralba del Río, en Navarra, están certificados igual que Gran Canaria o Menorca.
Qué dice de España el atlas mundial del brillo del cielo
El atlas de Falchi y sus coautores es el trabajo de referencia sobre esto. Combina los datos del sensor VIIRS a bordo de satélite con un modelo propio de propagación de la luz y con una base de medidas de brillo tomadas desde el suelo. Los dos mayores bloques de esas medidas de campo vinieron de España: 7.400 observaciones de la zona de Cataluña y 5.355 de la de Madrid.
Su fila de España se lee así. Los umbrales están en microcandelas por metro cuadrado de brillo artificial en el cenit, y entre paréntesis va lo que significa cada uno según los propios autores.
| Nivel de brillo artificial | Población (%) | Superficie (%) |
|---|---|---|
| Hasta 1,7 μcd/m² (cielo prístino) | 0,0 | 0,0 |
| Más de 1,7 μcd/m² | 100,0 | 100,0 |
| Más de 14 μcd/m² (cielo contaminado, degradado ya en el cenit) | 100,0 | 98,6 |
| Más de 87 μcd/m² (se pierde el aspecto natural del cielo) | 96,1 | 46,5 |
| Más de 688 μcd/m² (la Vía Láctea deja de verse) | 75,2 | 6,7 |
| Más de 3.000 μcd/m² (el ojo ya no puede adaptarse a la noche) | 41,5 | 0,9 |
La primera lectura es la casilla de arriba. En España no queda territorio por debajo del umbral de cielo prístino: población y superficie están a 0,0. Como la tabla redondea a una décima, ese 0,0 no significa cero absoluto, sino que no llega a la décima de punto porcentual.
La segunda es la distancia entre las dos columnas. El 75,2 % de los españoles vive donde la Vía Láctea ya no se ve, y eso solo le pasa al 6,7 % del territorio. El nivel extremo, aquel en el que el ojo nunca llega a adaptarse a la noche, alcanza al 41,5 % de los habitantes y cubre el 0,9 % del país.
La tercera sitúa a España en el mapa europeo. Los autores calculan que alguien que viva cerca de París tendría que recorrer 900 kilómetros para llegar a un territorio grande con el cenit prácticamente limpio, y solo nombran tres destinos posibles: Córcega, el centro de Escocia y la provincia de Cuenca.
Dos avisos sobre estas cifras. Describen la situación en 2016 y a la una de la madrugada. Y los propios autores señalan que el cambio del sodio de alta presión al LED blanco empeora el balance: una luz LED de 4000 K contamina unas 2,5 veces más en la banda escotópica, la de la visión nocturna, aunque el satélite no lo note, porque su sensor es ciego por debajo de los 500 nm. Con estos números conviene leer un suelo, no un techo.
La Palma: un cielo con ley propia desde 1988
En 1988, trece años antes de que existiera la escala Bortle, España aprobó una ley para proteger un cielo. La Ley 31/1988, sobre Protección de la Calidad Astronómica de los Observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias, conocida como ley del cielo, somete a limitaciones el alumbrado exterior, las emisoras y las industrias contaminantes que degraden la calidad atmosférica de los observatorios en la isla de La Palma.
Lo que obliga cabe en tres artículos. El segundo: las iluminaciones exteriores, salvo las imprescindibles para la navegación aérea, deben evitar la emisión de luz por encima del horizonte. El cuarto: por encima de los 1.500 metros de altitud no pueden instalarse industrias, actividades o servicios productores de contaminación atmosférica que rebasen los límites reglamentarios. El quinto: el IAC emite informe preceptivo en las licencias de alumbrado exterior, en las de emisoras de más de 250 vatios y en las de cualquier actividad que vaya a situarse por encima de esos 1.500 metros.
El preámbulo cuenta cuándo saltó la alarma: el Consejo Rector del IAC, en su reunión del 15 de julio de 1983, y su Comité Científico Internacional, en la del 7 de diciembre de 1984, pusieron de relieve un deterioro paulatino de la calidad astronómica del cielo canario que aconsejaba no demorar más las normas. La ley se apoya en un acuerdo internacional anterior, el de cooperación en materia de astrofísica firmado en Santa Cruz de Tenerife el 26 de mayo de 1979.
Ley y sello no son lo mismo, y conviene no mezclarlos: la ley obliga a quien instala una farola en un municipio concreto, y el sello acredita un territorio ante el visitante. En La Palma coinciden los dos.
Cómo preparar una noche de cielo oscuro desde España
Elija primero la noche y después el sitio. Con la Luna alta no hay reserva que valga, por la razón que ya hemos visto: es la principal fuente natural de luz de la noche y ninguna certificación la apaga.
Empiece por el sitio certificado más cercano, no por el mejor. Un Destino Turístico Starlight se certifica también por tener alojamiento, medios de observación para el visitante y personal formado para interpretar el cielo, y para una primera salida eso rinde más que la oscuridad de un puerto de montaña a tres horas de casa.
Llegue con tiempo y quédese. La adaptación a la oscuridad es la condición que el artículo de Bortle pone para ver M33, y una pantalla la deshace. Empiece por el test de las nubes, siga por la Vía Láctea y deje M33 para el final: si la caza con visión desviada sin pelearse con ella, tiene encima un cielo de clase 3.
Y elija la fecha con algo que mirar. Aquí contamos a qué hora ver las Perseidas desde España, y el resto del calendario va mes a mes en nuestra guía del cielo del mes. Para una cita con fecha fija que justifique un viaje largo, tenemos la franja española del eclipse total del 2 de agosto de 2027. Y si aún no tiene instrumento, mejor: empezar astronomía sin telescopio es justo lo que un cielo oscuro premia.
Hay, además, una amenaza para estos cielos que no viene de las farolas y contra la que no sirve conducir tres horas, porque acompaña al observador vaya donde vaya: los satélites en órbita baja. De cuántos caben antes de estropear el cielo hemos escrito en el cálculo del Observatorio Europeo Austral.
Lo que dejan ver estos números
Hay una asimetría que resume el asunto entero. El nivel de luz en el que el ojo humano ya no puede adaptarse a la noche cubre el 0,9 % de España y alcanza al 41,5 % de los españoles. La contaminación lumínica no es, en este país, un problema de territorio: es un problema de dónde estamos nosotros.
Lo primero tiene arreglo con un coche y una noche sin Luna, y hay 86 lugares certificados donde ir. Lo segundo solo tiene un arreglo, y es apagar.