Venus, en su mayor separación del Sol al atardecer de 2026

Este evento ya ha pasado. Dónde está Venus esta noche: guía de planetas

El sábado 15 de agosto Venus llegó a 45,892 grados del Sol: fue la mayor separación entre los dos en el cielo del atardecer de todo 2026, y la única máxima elongación de Venus del año. Es un récord de geometría, no de visibilidad: desde España el planeta se ha visto bastante mejor en otras tardes de este mismo año, y aquí abajo están las cifras.

Lo que cambió esa semana fue el aspecto del planeta: el 12 de agosto Venus pasó por su fase mitad y enseñó medio disco iluminado, como un cuarto de Luna en miniatura. Y las tardes del 15 y del 16 la Luna creciente se le colocó a menos de siete grados.

¿Qué es una máxima elongación y por qué importa?

Venus orbita por dentro de la órbita de la Tierra, así que desde aquí nunca se separa mucho del Sol: sale y se pone siempre cerca de él, y por eso solo se ve al amanecer o al atardecer, nunca a medianoche. El punto en el que esa separación (los astrónomos la llaman elongación) llega a su tope es la máxima elongación.

El Atlas celeste del Instituto Geográfico Nacional lo apunta para 2026 en una sola línea de su calendario de agosto: “15 08:02 Máxima elongación de Venus (45.892° E)”. Esas 08:02 son hora local peninsular, no hora universal: la columna del Atlas está rotulada como hora local, y confundirlo cuesta dos horas. En hora universal serían las 06:02, y a esa hora en España es de día y Venus está bajo el horizonte, así que el instante exacto no le sirve de nada a quien vaya a mirar.

Esa “E” del final significa elongación este, es decir, al este del Sol: Venus se pone después que él y se ve al atardecer. El JPL Horizons de la NASA da el mismo valor, 45,892 grados, con la marca /T que en su documentación significa “evening sky: rises and sets AFTER Sun”. Nuestro propio cálculo con Skyfield y la efeméride DE421 da 45,892 grados también. Tres cálculos que cuadran, la misma cifra.

Y una tranquilidad para quien no pueda salir ese día: ese máximo es muy plano. Medida por nosotros, el 10 de agosto vale 45,816 grados, el 15 llega a 45,892 y el 20 ha bajado solo a 45,790. Cualquier tarde de esa semana enseña prácticamente lo mismo.

¿Es la mejor tarde del año para ver Venus? No, y esto es lo que sale al medirlo

Aquí conviene ser claro, porque una máxima elongación suena a mejor momento del año y desde España no lo es. Lo que el lector nota es a qué altura está Venus y cuánto rato aguanta en el cielo después de que se ponga el Sol, y eso depende también de la inclinación de la eclíptica sobre el horizonte y de la declinación del planeta, no solo de su distancia angular al Sol.

Hemos medido las dos cosas para los 365 días de 2026 con Skyfield. Desde Madrid, el 15 de agosto Venus se puso 102 minutos después del Sol y estuvo a 12,9 grados de altura media hora tras el ocaso. A finales de mayo se ponía 161 minutos después y estaba a 22,2 grados. El 15 de agosto quedó en el puesto 137 de las 277 tardes de 2026 en las que Venus se pone después del Sol desde Madrid.

Desde Tenerife pasó lo mismo con otras cifras: 126 minutos y 20,2 grados el 15 de agosto, frente a los 159 minutos y 26,3 grados de mediados de junio.

Tampoco es su momento más brillante. Según Horizons, Venus lució en magnitud -4,4 el 15 de agosto y sigue ganando brillo hasta finales de septiembre, cuando alcanza -4,8 hacia el día 24.

Dicho todo lo cual, esa tarde Venus fue el único planeta a la vista: el mismo Horizons coloca a Mercurio, Marte, Júpiter y Saturno en el cielo de la mañana ese día, y Saturno no sale por el este hasta las 23:20 en Madrid, cuando Venus ya se ha puesto.

La fase mitad del 12 de agosto: por qué damos el día y no la hora

En una máxima elongación, el ángulo Sol-Venus-Tierra ronda los 90 grados, y eso significa que vemos el planeta iluminado justo por la mitad. Es el momento de la dicotomía, la fase mitad, y no cae el mismo día que la elongación máxima: se adelanta tres días, al 12 de agosto. Horizons da un ángulo de fase de 89,50 grados a las 00:00 UT del día 12 y de 90,10 grados a la misma hora del 13, así que cruza los 90 a lo largo del 12.

No damos la hora exacta a propósito, y el motivo es honesto: la fracción iluminada de Venus cambia solo 0,53 puntos porcentuales al día, según nuestro cálculo. Con un observable tan lento, el instante que salga depende más del convenio con el que se calcule la posición que del reloj. La fecha es sólida; el minuto no lo sería.

Y para quien llegó tarde: el 15 de agosto Venus todavía enseñaba un 48,6 % del disco iluminado. Quedaba a poco más de un punto porcentual de la mitad exacta, así que por un telescopio la escena era la misma.

La fase mitad cayó además en un día señalado: el 12 de agosto es también el del eclipse total de Sol de la mitad norte de España, dos citas en el mismo cielo y la misma tarde.

¿Cómo verlo desde España?

No hace falta nada. En cuanto se ponía el Sol, Venus aparecía por el oeste como un punto blanco muy fijo, con el cielo todavía azul. Media hora después del ocaso estaba hacia el oeste-suroeste, en azimut 252 grados. Convenía un horizonte despejado por ese lado, porque nunca sube mucho.

Estas fueron las horas y alturas calculadas por nosotros para las dos tardes con Luna, en Madrid (hora peninsular) y en Santa Cruz de Tenerife (hora canaria):

Lugar y tarde Se pone el Sol Venus 30 min después Venus se pone La Luna, a esa misma hora Separación Luna-Venus
Madrid, 15 de agosto 21:12 12,9° de altura 22:54 8,2° de altura, iluminada al 11,8 % 6,7°
Madrid, 16 de agosto 21:11 12,7° de altura 22:52 12,1° de altura, iluminada al 19,5 % 6,7°
Tenerife, 15 de agosto 20:45 20,2° de altura 22:52 14,9° de altura, iluminada al 12,0 % 6,5°
Tenerife, 16 de agosto 20:44 20,1° de altura 22:50 20,8° de altura, iluminada al 19,7 % 6,8°

Calculado con Skyfield (efeméride DE421 del JPL) para Madrid (40,4168° N; 3,7038° O) y Santa Cruz de Tenerife (28,2916° N; 16,6291° O), en hora peninsular y hora canaria respectivamente. Alturas sin corregir por refracción atmosférica. Cómo calculamos.

Canarias sale ganando de calle: Venus aguantó 126 minutos sobre el horizonte tras la puesta de Sol frente a los 102 de Madrid, y a media hora del ocaso está siete grados más alto. Para las horas de tu ciudad en concreto, tenemos la previsión de observación por localidad, que se actualiza varias veces al día.

Las dos tardes de la Luna: el 15 y el 16, no el 16 a las ocho de la mañana

El Atlas del IGN fecha la conjunción entre la Luna y Venus el 16 de agosto a las 07:55 hora local, con una separación de 2,1 grados. Es un dato de catálogo perfectamente correcto y completamente inútil para mirar al cielo: a esa hora el Sol ya ha salido y Venus está 38,5 grados por debajo del horizonte visto desde Madrid, según nuestro cálculo.

Además, esos 2,1 grados son la separación geocéntrica, medida desde el centro de la Tierra. Quien mira desde el suelo ve otra cosa, porque la Luna está lo bastante cerca como para que la posición del observador desplace su lugar aparente en el cielo.

Lo que de verdad se vio fueron dos tardes seguidas con el par a 6,7 grados desde Madrid (6,5 y 6,8 desde Tenerife): la del sábado 15, con una Luna finísima al 11,8 % y muy baja, y la del domingo 16, con la Luna al 19,5 % y ya más alta que la tarde anterior (12,1 grados de altura frente a 8,2). A esa distancia los dos caben de sobra en el mismo campo de unos prismáticos.

En la foto de arriba se ve el efecto que había que buscar en la Luna del 15: con la fase tan fina, la parte no iluminada del disco aparece débilmente alumbrada por la luz que le devuelve la Tierra.

¿Con prismáticos o con telescopio?

Con prismáticos, Venus sigue siendo un punto. La razón es de aritmética: su disco mide 24 segundos de arco el 15 de agosto según Horizons, mientras que la Luna mide ese día 31 minutos de arco, casi ochenta veces más. Harían falta unos 78 aumentos para ver el disco de Venus del tamaño con el que se ve la Luna a simple vista, y unos prismáticos de mano se quedan en unos pocos.

Con un telescopio pequeño y 50 aumentos o más, en cambio, la fase mitad se distingue sin dificultad. Dos consejos que ahorran frustración: mirar cuando Venus todavía está alto y el cielo aún tiene luz (con el cielo negro, el planeta deslumbra y la fase se pierde en el resplandor), y no esperar detalles en la superficie, porque lo que se ve es la capa de nubes, uniforme y sin marcas.

Los prismáticos sí valen, y mucho, para el conjunto: la Luna creciente con su luz cenicienta y Venus al lado, los dos en el mismo campo, son una estampa muy agradecida.

Qué viene después

A partir de ahora Venus se irá acercando al Sol en el cielo, ganando brillo y adelgazando su fase hasta quedarse en una uña. El Atlas del IGN sitúa el 24 de octubre su mínima elongación, a 6,477 grados del Sol: a esa distancia ya no hay atardecer que valga.

Y a final de año reaparece, pero al otro lado. El 31 de diciembre estará a 46,90 grados del Sol, más lejos todavía que en agosto, y sin embargo con la marca /L de Horizons: cielo de la mañana. Por eso la frase correcta es “la mayor separación del año en el cielo del atardecer”, y no “el mejor momento del año”.

El resto de citas de este mes están en la guía del cielo de agosto, y las de los meses anteriores y siguientes, en Cielo del mes.

Fuentes

Instituto Geográfico Nacional, Atlas celeste y calendario de eventos para 2026 (Península Ibérica e Islas Baleares) y El eclipse total del 12 de agosto de 2026. NASA/JPL, JPL Horizons, efemérides de Venus y de la Luna consultadas el 11 de agosto de 2026. Cálculos propios con Skyfield y la efeméride DE421 del JPL.