Bandas de sombra en un eclipse: qué son y cómo grabarlas

Bandas de sombra en un eclipse: qué son y cómo grabarlas

En los segundos justo anteriores y posteriores a la totalidad de un eclipse solar pueden aparecer sobre el suelo unas franjas tenues de luz y sombra que se deslizan como los reflejos del fondo de una piscina. Se llaman bandas de sombra y no las produce ni el Sol ni la Luna: las produce la atmósfera de la Tierra. Son, además, de lo poco de un eclipse que se mira hacia abajo, y un trabajo publicado en arXiv en mayo de 2026 y actualizado en agosto sostiene que se pueden medir con una sábana blanca y la cámara de un móvil.

Ese detalle importa en España, porque el eclipse total del 12 de agosto de 2026 cruza la mitad norte peninsular y deja a mucha gente dentro de la franja de totalidad, con un teléfono en la mano.

¿Qué son exactamente las bandas de sombra?

Son líneas débiles que a veces aparecen en el suelo inmediatamente antes y después de la totalidad. Suelen alinearse perpendiculares a la trayectoria de la sombra del eclipse, se mueven a una velocidad característica y, en ocasiones, cambian de orientación o de intensidad según se acerca o se aleja la totalidad. Así las describe el artículo de Joseph P. Conti, actualizado en arXiv en agosto de 2026.

La ventana en la que se dejan ver es estrecha. Se observan en los minutos previos al segundo contacto (el instante en que la Luna tapa el Sol por completo) y en los minutos inmediatamente posteriores al tercer contacto (cuando el Sol empieza a reaparecer por detrás de la Luna). Entre uno y otro, durante la totalidad, no hay bandas: lo que las genera ha desaparecido.

No son ninguna novedad. Hay observaciones documentadas desde 1842, según el repaso de la literatura que hace ese mismo trabajo. Lo que sigue siendo escaso es su medida.

Por qué las causa la atmósfera y no el eclipse

La explicación aceptada es que las bandas resultan de la luz solar atravesando «pequeñas variaciones refractivas de la atmósfera terrestre» (traducción de small-scale refractive variations in Earth’s atmosphere) cuando la Luna ha reducido el disco solar visible a una media luna estrechísima. La causa está en el aire de encima de tu cabeza, no en la geometría del eclipse.

El mecanismo se llama centelleo atmosférico, que es la palabra técnica de lo que hace titilar a las estrellas. Durante los segundos previos a la totalidad, el Sol se convierte en algo parecido: una línea de luz tan fina que la turbulencia del aire empieza a jugar con ella como juega con las estrellas.

Hay dos indicios que apuntan al aire y no al cielo. El primero: observaciones hechas en distintos puntos de la línea de centralidad durante el mismo eclipse muestran que la orientación de las bandas cambia de un sitio a otro. Si el origen fuese la geometría Sol-Luna, no cambiaría. El segundo: las velocidades medidas, entre 1 y 50 metros por segundo en trabajos anteriores, encajan con las velocidades típicas del viento atmosférico.

Lo que todavía no está medido

Casi dos siglos de observaciones y las cifras siguen siendo sorprendentemente vagas. La separación entre bandas se ha medido evolucionando desde unos 30 centímetros hasta 10 centímetros, y el rango de velocidades publicado, ese de 1 a 50 metros por segundo, es tan ancho que dice poco.

El episodio de los globos lo resume bien. Un estudio colocó fotodiodos en un globo a unos 25 kilómetros de altura y detectó una señal de 4,5 hercios. Un trabajo posterior, en 2024 y con mejor instrumentación, no consiguió reproducir esa señal. Ese es el estado del asunto: un fenómeno que cualquiera puede ver, que nadie discute, y cuyas medidas no terminan de cuadrar entre sí.

Qué aporta el trabajo nuevo

Conti propone un método de procesado de imagen reutilizable para sacar números de un vídeo doméstico: cuánto destacan las bandas, con qué orientación, a qué distancia unas de otras, a qué velocidad se mueven y cómo se reparte su energía por frecuencias. Lo aplicó a dos eclipses.

El primero, el del 2 de julio de 2019 en Sudamérica, grabado por Pauwels cerca de Rodeo (Argentina), sobre la línea de centralidad y con la totalidad ocurriendo cerca del ocaso. El segundo, el del 8 de abril de 2024 en Norteamérica, en Magog (Canadá), también sobre la centralidad, con un iPhone 13 en un soporte bajo apuntando a una sábana blanca de unos 0,9 metros cuadrados.

Los resultados son concretos. La velocidad de la banda fundamental salió en torno a 4 metros por segundo en el eclipse argentino y en torno a 7 en el canadiense. La orientación de las bandas puede rotar hasta 50 grados desde un mismo punto de observación en cuestión de minutos. Y en el conjunto argentino aparecieron dos familias de bandas simultáneas, con orientaciones y velocidades desfasadas hasta 90 grados, formando una retícula visible a simple vista en las imágenes procesadas. La hipótesis que apunta el autor es que ese doble patrón venga de capas distintas de la atmósfera.

Hay un detalle que un observador puede notar sin instrumental: según el análisis espectral, la energía se desplaza hacia frecuencias espaciales más altas conforme se acerca el segundo contacto. Para quien mira la sábana, eso se traduce en la sensación de que las bandas se van juntando.

Con qué cautela hay que leerlo

Este trabajo todavía no ha pasado la revisión por pares. La propia ficha de arXiv lo declara: enviado a Experimental Astronomy y en revisión. Lo que aquí se cuenta es lo que sostiene su autor, no lo que ha validado una revista.

El artículo también enumera sus límites, y conviene tenerlos delante. Son dos conjuntos de datos, lo que limita la generalidad estadística de las conclusiones. El análisis es sensible a estorbos del entorno: en los dos casos hubo huecos en las series porque alguien se cruzó por delante de la sábana. Y no hubo medidas atmosféricas directas (perfiles de viento o estructura de la turbulencia), así que el vínculo entre lo que se ve en el suelo y lo que hace el aire queda sin cerrar del todo.

Cómo intentar grabarlas el 12 de agosto desde España

La primera condición no se negocia: hay que estar dentro de la franja de totalidad. Según el IGN, el eclipse se verá total en gran parte de la mitad norte peninsular y en Baleares, y solo parcial en la mitad sur. La línea de centralidad, que es donde la totalidad dura más, pasa muy cerca de Avilés, Oviedo, Aranda de Duero, Soria, Peñíscola y Palma de Mallorca. En Madrid el eclipse será únicamente parcial, y fuera de la franja no consta que se hayan medido bandas de sombra.

Lo que tienes que localizar son los dos bordes de la totalidad, no su interior. En A Coruña la totalidad dura 76 segundos, con el Sol a 12 grados de altura; en Burgos dura 104 segundos, con el Sol a 8 grados, según los datos del IGN. El principio y el final de esa totalidad son el segundo y el tercer contacto, y son los dos instantes alrededor de los cuales tienes que estar ya grabando. La hora exacta de tu pueblo, con sus minutos y segundos de totalidad, la da nuestra calculadora del eclipse por localidad.

El montaje que usan en el paper es deliberadamente simple: una sábana blanca de aproximadamente un metro cuadrado en el suelo y una cámara digital sobre un soporte estable apuntando directamente a la sábana. Para el conjunto norteamericano bastó un iPhone 13 con los ajustes por defecto. No hace falta nada más.

Con el Sol tan bajo, hay que corregir una cosa. En el montaje argentino, que también fue cerca del ocaso, la sábana no estaba plana en el suelo: iba montada sobre un tablero y orientada de modo que su superficie mirase aproximadamente hacia el Sol. Con el Sol tan bajo, y más cuanto más al este según advierte el IGN, una sábana horizontal recibe la luz casi de canto y el contraste se pierde. Inclínala hacia donde se esté poniendo el Sol.

Y graba largo, que aquí hay un error ajeno del que aprovecharse: en Canadá la grabación se cortó antes de tiempo y se perdieron por completo los datos posteriores al tercer contacto. En Argentina, en cambio, la grabación empezó varios minutos antes del segundo contacto y siguió hasta unos diez minutos después del tercero, y es de ese conjunto de donde salen la rotación y los modos simultáneos. Dale al botón pronto y no lo toques.

El resto depende del tiempo que haga. Las bandas se ven mejor sobre una superficie blanca y lisa cuando las condiciones atmosféricas son tranquilas y despejadas, con poca o ninguna nube. Y aun con todo a favor pueden no salir: el propio resumen del trabajo habla de patrones que pueden aparecer, no que aparezcan siempre.

Queda una razón para intentarlo aquí. Entre las hipótesis que plantea el autor está que estos efectos poco habituales, los modos múltiples y las rotaciones, sean más probables en eclipses cercanos al orto o al ocaso, cuando la luz atraviesa una columna de atmósfera más larga. El eclipse español del 12 de agosto sucede a muy baja elevación en todo el territorio, como advierte el IGN. Si esa hipótesis va por buen camino, los vídeos que se graben en el norte de España el 12 de agosto son justo los que más tendrían que enseñar. Otra cosa es que sean fáciles de captar: lo que vuelve interesante a este eclipse es exactamente lo que complica el montaje.

Y hay premio de consolación si las bandas no salen: el IGN recuerda que el eclipse del 12 de agosto antecede a la noche del máximo de las Perseidas, así que merece la pena quedarse en el sitio de observación y aprovechar la lluvia de estrellas de agosto.

¿Es peligroso mirar las bandas de sombra?

Mirar la sábana no tiene ningún riesgo: estás de espaldas al Sol y mirando al suelo. El riesgo está en todo lo demás que pasa a la vez.

Antes y después de la totalidad, cualquiera que mire al Sol necesita protección ocular para las fases parciales. Sirven las gafas de eclipse, los visores solares de mano u otros filtros solares seguros, que según la NASA son miles de veces más oscuros que unas gafas de sol y deben cumplir la norma internacional ISO 12312-2. Unas gafas de sol corrientes, por muy oscuras que sean, no valen.

La otra advertencia afecta directamente a quien vaya con cámara: no mires al Sol a través del visor de una cámara, un telescopio o unos prismáticos mientras llevas puestas las gafas de eclipse, porque los rayos concentrados perforan el filtro. Cualquier óptica apuntada al Sol necesita su propio filtro solar delante. Tu móvil apuntando a la sábana, en cambio, no mira al Sol en ningún momento.

Solo durante los breves momentos de la totalidad, cuando la Luna bloquea por completo la superficie brillante del Sol, se puede mirar directamente sin protección. Fuera de la franja de totalidad eso no ocurre nunca, y ahí la protección no se quita en ningún momento.

Si el 12 de agosto falla, en 2027 el Sol estará mucho más alto

El eclipse de 2026 es difícil para esto: el Sol está muy bajo. El eclipse total del 2 de agosto de 2027, el del sur peninsular, es otra historia. La totalidad cubrirá Ceuta y Melilla, casi toda la provincia de Cádiz, gran parte de la de Málaga y el sur de Granada y Almería, y en Europa solo podrá verse desde España.

Lo que de verdad cambia para las bandas de sombra no es cuánto dura, sino a qué hora sucede. En Ceuta, donde más dura de toda España, la totalidad se produce entre las 10h 45m y las 10h 50m, con una duración de 4 minutos y 48 segundos. A esa hora el Sol estará entre 38 y 39 grados sobre el horizonte, según nuestros propios cálculos, en lugar de los 8 o 12 grados de Burgos y A Coruña: la sábana deja de recibir la luz de canto. Las cifras de cada localidad están en la calculadora del eclipse de 2027.

Las fuentes de este artículo

El trabajo sobre bandas de sombra es «A Quantitative Image-Processing Framework for Eclipse Shadow Band Analysis», de Joseph P. Conti (arXiv:2605.09621), en revisión en Experimental Astronomy. Los datos del eclipse español salen de las páginas del IGN sobre el eclipse del 12 de agosto de 2026 y el del 2 de agosto de 2027, y las normas de seguridad ocular, de la página de la NASA sobre este eclipse. Las alturas del Sol del IGN se han comprobado con cálculo propio (Skyfield y efeméride DE421 del JPL) y coinciden.