Dos planetas naciendo a la vez alrededor de la estrella WISPIT 2

El Observatorio Europeo Austral (ESO) anunció el 24 de marzo de 2026 que ha confirmado un segundo planeta en formación alrededor de WISPIT 2, una estrella joven parecida a lo que fue el Sol. Con ese hallazgo, WISPIT 2 pasa a ser el segundo sistema conocido, después de PDS 70, en el que se han fotografiado directamente dos planetas naciendo alrededor de su estrella, según el equipo que firma el estudio.

Lo interesante no es solo que sean dos. Es que están dentro de un disco de polvo con anillos y huecos bien marcados, y que la estrella del centro tiene 5,1 millones de años: una recién nacida. Con esos ingredientes, el sistema funciona como una ventana a lo que pudo ser nuestro propio pasado.

Qué se ha confirmado exactamente

El sistema ya tenía un planeta conocido. En 2025, un equipo detectó a WISPIT 2b, un gigante gaseoso que había abierto un surco en el disco de polvo que rodea a la estrella. Lo que se ha confirmado ahora es WISPIT 2c: un segundo planeta, más masivo y mucho más cerca de la estrella.

La confirmación viene de dos instrumentos de ESO en el desierto chileno de Atacama. El instrumento SPHERE, en el Very Large Telescope (VLT), sacó la imagen; el instrumento GRAVITY+, en el interferómetro del VLT (el VLTI), fue el que estableció que ese punto de luz era efectivamente un planeta. Las observaciones que sostienen el trabajo se hicieron en septiembre y octubre de 2025, según la tabla de observaciones del artículo científico.

El resultado se publicó en The Astrophysical Journal Letters, firmado por Chloe Lawlor, Richelle van Capelleveen, Guillaume Bourdarot, Christian Ginski y el resto del equipo, junto con la colaboración exoGRAVITY.

Los dos planetas, en cifras

Aquí conviene ir despacio, porque las dos fuentes de este artículo (la nota de prensa y el trabajo científico) no dan exactamente los mismos números, y eso tiene explicación.

Planeta Masa Distancia a su estrella Cómo se detectó
WISPIT 2b 4,9 masas de Júpiter Semieje mayor de 57 unidades astronómicas Detectado en 2025, antes de este trabajo
WISPIT 2c Entre 8 y 12 masas de Júpiter Separación radial de 14 unidades astronómicas Imagen con SPHERE y espectro con GRAVITY+

Masas y distancias del artículo de Lawlor y su equipo en The Astrophysical Journal Letters. Una unidad astronómica es la distancia que hay entre la Tierra y el Sol.

La cifra que baila es la de WISPIT 2b. La nota de ESO lo sitúa a unas 60 veces la distancia entre la Tierra y el Sol; el artículo científico dice que su semieje mayor es de 57 unidades astronómicas y que el hueco que ha abierto en el disco mide unas 60. Son dos cosas distintas: una es dónde está el planeta y otra es lo ancha que es la avenida que ha barrido a su paso. En esta casa mandan las cifras del artículo científico, así que en la tabla va 57.

De WISPIT 2c, el dato que el equipo destaca es la comparación: es aproximadamente el doble de masivo que WISPIT 2b y está cuatro veces más cerca de la estrella. Los dos son gigantes gaseosos, del estilo de los planetas exteriores del Sistema Solar.

¿Cómo se fotografía un planeta que todavía se está formando?

Con dos trucos distintos y complementarios, y merece la pena entenderlos porque explican por qué han hecho falta dos instrumentos para una sola confirmación.

El primero es tapar la estrella. SPHERE corrige la borrosidad que introduce la atmósfera terrestre y bloquea la luz de la estrella central, que si no lo deslumbraría todo, y así deja ver el disco y los puntos débiles que hay dentro, según explica ESO en el pie de sus imágenes. Ese es el paso que da la fotografía.

El segundo es descomponer la luz de ese punto. GRAVITY+ combina la luz de varios telescopios y saca un espectro del objeto, y ahí apareció la prueba: una absorción de monóxido de carbono a 2,3 micras, la firma de una atmósfera de gigante gaseoso joven, con una forma general de espectro compatible con eso mismo. De ese análisis salen los números del planeta: una temperatura efectiva de entre 1500 y 2600 kelvin y, cruzándolo con los modelos de evolución, esa masa de 8 a 12 veces la de Júpiter.

Ninguno de los dos pasos sobra. Bourdarot, coautor del estudio e investigador del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre, señala en la nota de ESO que sin la reciente actualización de GRAVITY+ no habrían logrado una detección tan clara de un planeta situado tan cerca de su estrella.

Conviene añadir de dónde salió la sospecha inicial, porque no fue de ESO: los primeros indicios de ese segundo objeto vinieron de MagAO-X, de la Universidad de Arizona, instalado en los telescopios Magallanes de 6,5 metros, y de LMIRcam, de la Universidad de Virginia, en el Large Binocular Telescope Interferometer, según la nota al pie del comunicado.

Por qué el disco tiene anillos: la huella de los planetas

Esta es la parte que convierte el hallazgo en una clase de formación planetaria.

Los dos planetas aparecen en huecos muy definidos del disco de polvo y gas. Y esos huecos no son casualidad: son consecuencia de la propia formación de cada planeta. Las partículas del disco se acumulan, su gravedad atrae más material hasta formar un embrión de planeta, y lo que queda alrededor del hueco forma los anillos característicos que se ven en la imagen, según describe ESO.

Dicho al revés, y esta es la frase que conviene retener: los anillos y los huecos del disco son la huella dactilar de los planetas que se están formando dentro. Por eso, cuando en el disco de WISPIT 2 se cuentan hasta cuatro anillos confirmados con huecos entre ellos, más una cavidad central, lo lógico es sospechar que ahí dentro hay más de un planeta trabajando. Los autores lo escriben así en su introducción, y esa sospecha es justo la que este trabajo ha confirmado a medias: dos planetas encontrados de los varios que la estructura sugiere.

Y probablemente hay un tercero

En el disco hay al menos un hueco más, más pequeño y más alejado, donde no se ha detectado nada todavía. El equipo tiene una hipótesis sobre qué lo está abriendo. Chloe Lawlor, autora principal del estudio, dice en la nota de ESO que sospechan que podría haber un tercer planeta abriendo esa brecha, potencialmente de la masa de Saturno, porque la brecha es mucho más estrecha y superficial.

Es una sospecha, no un hallazgo, y así hay que leerla. Pero muestra hasta qué punto la estructura del disco funciona como un mapa: por el ancho y la profundidad del surco se puede estimar el tamaño del planeta que lo está cavando.

¿En qué se parece esto al Sistema Solar, y en qué no?

El parecido está en el punto de partida. La estrella central es un análogo solar joven, de 5,1 millones de años según las isócronas estelares, con un margen de 2,4 millones por arriba y 1,3 por abajo, y a su alrededor se están montando gigantes gaseosos. Ahí la comparación es honesta: así de plausible es que empezara lo nuestro.

Las diferencias también son grandes, y no conviene taparlas. La primera es de estado: aquí los planetas siguen dentro del disco del que se están haciendo, y el nuestro hace mucho que salió de esa fase. La segunda es de vecindario, porque el sistema con el que el equipo compara WISPIT 2 no es el nuestro sino PDS 70, el único caso anterior con dos planetas fotografiados en formación. Y frente a PDS 70, WISPIT 2 tiene un disco mucho más extendido, con esos huecos y anillos marcados que PDS 70 no muestra igual.

Aun así, los dos sistemas se parecen en algo que el equipo subraya con prudencia: la cavidad interior de PDS 70 mide unas 70 unidades astronómicas y el hueco prominente de WISPIT 2, unas 60, y en ambos casos los planetas confirmados ocupan un rango de distancias parecido. Los autores llegan a plantear, con todas las cautelas y llamándolo especulativo, que quizá exista una zona ricitos de oro (así la nombran, Goldilocks zone) para formar planetas gigantes en discos jóvenes.

¿Se puede ver desde España?

No, y conviene decirlo antes de que nadie saque el telescopio a la terraza. Ni los planetas ni la estrella se ven a simple vista, y los planetas no se ven con ningún instrumento de aficionado: hace falta el VLT tapando la luz de la estrella, y encima el interferómetro para rematar la identificación. Lo que sí se puede localizar es la dirección postal del hallazgo, que es otra cosa y también tiene su gracia.

WISPIT 2 está en la constelación del Águila, según el mapa celeste que ESO publica con el comunicado. Es una zona del cielo que en agosto y septiembre pasa a horas cómodas desde España. La estrella brilla en magnitud 11,2 en el visual según el catálogo SIMBAD, y ese es el motivo de que en el mapa de ESO su posición se señale con un círculo rojo y no con una estrella: ese mapa dibuja las que se ven a simple vista en buenas condiciones, y esta no está entre ellas. Hace falta telescopio solo para ver el puntito de la estrella. Y aun con él se ve un punto, nada más: ni disco, ni anillos, ni planetas.

Está a unos 437 años luz, distancia que sale de la paralaje que el catálogo Gaia DR3 le asigna en SIMBAD.

¿A qué hora está más alta la zona?

El momento de mirar es el paso por el meridiano, cuando el objeto alcanza su altura máxima justo al sur. Estas son las horas y las alturas que salen de nuestros propios cálculos:

Noche Madrid: WISPIT 2 culmina Altura Tenerife: WISPIT 2 culmina Altura
Del 15 al 16 de agosto de 2026 00:02 42,0° 23:54 54,1°
Del 31 de agosto al 1 de septiembre 22:59 42,0° 22:51 54,1°
Del 15 al 16 de septiembre 22:00 42,0° 21:52 54,1°

Calculado con Skyfield (efeméride DE421 del JPL) para Madrid (40,4168° N; 3,7038° O) y Tenerife (28,2916° N; 16,6291° O), en hora peninsular y hora canaria respectivamente, a partir de la posición de la estrella en SIMBAD. Alturas sin corregir por refracción atmosférica. Cómo calculamos.

La altura máxima no cambia de una noche a otra: lo único que se mueve es la hora, que se adelanta unos cuatro minutos por día. Desde Madrid la culminación cae dentro de la noche cerrada en las tres fechas de la tabla: la noche cerrada empieza a las 22:54 el 15 de agosto, a las 22:24 el 31 y a las 21:56 el 15 de septiembre, y ninguna de las tres termina antes de las 05:44. Desde Tenerife también: entra a las 22:09, a las 21:49 y a las 21:30, y no acaba antes de las 06:12.

Si prefieres una referencia que sí veas a ojo, busca Altair, la estrella brillante del Águila, de magnitud 0,76. Culmina poco después que WISPIT 2 y bastante más arriba: 58,5° desde Madrid y 70,7° desde Tenerife. WISPIT 2 queda a 17,9 grados de Altair, hacia el sur. Canarias gana 12,1 grados de altura sobre la Península.

Qué falta por confirmar

Tres cosas, y el propio equipo las enumera.

La primera es la órbita. La astrometría descarta que WISPIT 2c sea un objeto de fondo que se cuela por casualidad en la imagen, pero el movimiento orbital solo se detecta de forma marginal: harán falta más observaciones de alta precisión para fijarla.

La segunda es el hidrógeno que no aparece. WISPIT 2b muestra señales claras de emisión en la línea H alfa, que es lo típico de un planeta que todavía está tragando material; WISPIT 2c no. Puede ser porque el proceso sea muy variable o porque el polvo lo esté tapando, y con una sola tanda de observaciones no se puede distinguir entre las dos.

La tercera es el tercer planeta de la sospecha de Lawlor, para el que el equipo mira ya al Telescopio Extremadamente Grande (ELT) de ESO, en construcción en Cerro Armazones. Ginski, coautor del estudio, apunta en la nota de prensa que con el ELT quizá se pueda obtener una imagen directa de un planeta así.

Mientras tanto, lo que queda es la frase con la que Lawlor resume el sistema: «WISPIT 2 es la mejor mirada a nuestro propio pasado que tenemos hasta la fecha». Es una estrella como el Sol, cinco millones de años después de encenderse, rodeada de los planetas que se le están formando encima. En casa ese capítulo se cerró hace muchísimo y no dejó fotos, así que hay que ir a mirarlo a la de otro.

Las fuentes están abiertas, por si quieres ir a mirarlas: la nota de prensa de ESO del 24 de marzo, el artículo científico completo de Lawlor y su equipo en PDF, el mapa de ESO que sitúa la estrella en el Águila y la ficha de WISPIT 2 en el catálogo SIMBAD, que es de donde salen su brillo y su distancia.

Si esto te ha enganchado, el paso anterior de la película lo contamos hace poco: los discos protoplanetarios que el telescopio Webb ha retratado en la nube molecular OMC-2, en Orión, donde la formación estelar se ve en todas sus fases a la vez. Y de cuerpos en sitios inesperados va también el objeto similar a una luna que el VLT detectó orbitando una enana marrón en CD-35 2722. Para lo que sí se puede mirar estas noches sin telescopio, ahí está nuestro repaso del cielo de agosto, y el archivo mes a mes, en el calendario del cielo.