La Estación Espacial Internacional se ve a simple vista, sin telescopio y también desde una ciudad iluminada: parece una estrella muy brillante que cruza el cielo en línea recta, sin luces intermitentes y sin cambiar de rumbo. Solo aparece un rato al anochecer y otro al amanecer, porque hace falta que el Sol la ilumine a ella mientras tú ya estás a oscuras. Esa ventana va de unos 90 a unos 150 minutos según la ciudad y la época del año, en los cálculos que hemos hecho para este artículo.
¿Qué es exactamente ese punto de luz?
No es una luz propia. La estación se ve porque refleja la luz del Sol, igual que la Luna, y por eso la NASA advierte en las preguntas frecuentes de Spot the Station de que no es lo bastante brillante para verla de día.
Lo que refleja esa luz es, sobre todo, la superficie de paneles solares. La ficha oficial de la estación la describe como un objeto de 109 metros de punta a punta, con una envergadura de paneles de esos mismos 109 metros, más larga que la del Airbus A380 (80 metros). Ese es el espejo que hace posible todo lo demás.
Dentro va gente. La estación está ocupada de forma continua desde noviembre del año 2000, según esa misma ficha de la NASA, con una tripulación habitual de siete personas. Si te interesa qué se siente ahí arriba, hay un fenómeno que llevan describiendo desde el Apolo 11: los destellos que los astronautas ven con los ojos cerrados.
Y va deprisa. La ESA cifra su velocidad en 28.800 km/h y su vuelta completa a la Tierra en 92 minutos; la NASA redondea a unos 90 minutos y a 28.000 km/h. Con cualquiera de las dos cifras, las dos agencias coinciden en la consecuencia: la tripulación ve 16 amaneceres y 16 ocasos cada día.
¿Por qué solo se ve al anochecer y al amanecer?
Porque tienen que cumplirse dos condiciones a la vez y se estorban entre ellas: el Sol tiene que estar bajo tu horizonte (si no, el cielo está demasiado claro) y a la vez seguir iluminando la estación, que va 400 km más arriba y por eso ve el Sol un rato más que tú.
La NASA lo resume en su portal Spot the Station así: «Todos los avistamientos de la Estación Espacial Internacional ocurrirán unas pocas horas antes o después del amanecer o del atardecer». Es exacto, pero deja al lector sin el número que necesita, y ese número se puede calcular.
El límite lo pone la sombra de la Tierra. Una estación que pase justo por tu vertical deja de estar iluminada cuando el Sol baja más de unos 20 grados por debajo del horizonte: es el cálculo que sale de tomar los 400 km de altura que da la ESA y un radio terrestre de 6.371 km. A partir de ahí la sombra la alcanza y se apaga.
Ese número tiene una consecuencia útil, y va contra la intuición: la ventana no termina cuando acaba el crepúsculo astronómico (el momento en que el Sol pasa de 18 grados bajo el horizonte, que es cuando se considera noche cerrada). Se estira un poco más allá, entre 8 y 18 minutos más en los seis casos que hemos calculado. La noche cerrada es el final de la caza, no el principio.
¿Cuánto dura la ventana en Madrid y en Tenerife?
Depende de la latitud y de la época del año, porque lo que cambia es la inclinación con la que el Sol se hunde bajo el horizonte. Estos son los minutos que pasan desde la puesta de Sol hasta que la sombra de la Tierra alcanza a una estación en el cenit, calculados para las dos referencias de la casa:
| Cuándo | Madrid | Tenerife |
|---|---|---|
| Solsticio de junio | 150 minutos (2 horas y media) | 110 minutos (1 hora y 50 minutos) |
| Equinoccio de septiembre | 105 minutos (1 hora y 45 minutos) | 90 minutos (1 hora y 30 minutos) |
| Solsticio de diciembre | 115 minutos (1 hora y 55 minutos) | 95 minutos (1 hora y 35 minutos) |
Ventanas calculadas con Skyfield (efeméride DE421 del JPL) para Madrid (40,4168° N; 3,7038° O) y Santa Cruz de Tenerife (28,2916° N; 16,6291° O), en hora peninsular y hora canaria respectivamente. Alturas sin corregir por refracción atmosférica; altura de la estación tomada de la ESA. Cifras redondeadas a cinco minutos, porque esos 400 km son un valor aproximado. Cómo calculamos.
La lectura práctica es doble. En el equinoccio de septiembre, en Madrid tienes 1 hora y 45 minutos para que aparezca; en Tenerife, hora y media, porque cuanto más cerca del ecuador, más vertical cae el Sol y antes llega la sombra. Y la misma ventana existe, simétrica, antes de la salida del Sol: los pases de madrugada son tan buenos como los de después de cenar.
Un matiz honesto sobre esa tabla: el cálculo es para una estación en el cenit, que es el caso de referencia. Un pase bajo, pegado al horizonte, entra y sale de la sombra con una geometría algo distinta.
¿Cuánto dura un pase?
Como mucho, unos 10 minutos. No es una impresión: con los 400 km de altura y los 92 minutos de vuelta que da la ESA, la estación solo recorre unos 40 grados de su órbita por encima de tu horizonte, y eso son 10,1 minutos de reloj (9,9 si se usan los 90 minutos de la NASA). Ningún pase puede durar más, y ese es el techo de un pase perfecto que cruce por el cenit.
La mayoría duran bastante menos, y la razón importa porque cambia lo que vas a ver. Muchos pases se cortan a la mitad: la estación no se pone por el horizonte, se apaga en mitad del cielo al entrar en la sombra de la Tierra. La NASA lo explica en sus preguntas frecuentes al responder por qué a veces la predicción dice que aparece y desaparece por el mismo lado: en pases de visibilidad corta, la estación se está metiendo (o saliendo) de la sombra oscura de la Tierra y no llega a cruzar el cielo entero.
Instrucción concreta: si la predicción de tu noche dice dos o tres minutos, no esperes un desfile de horizonte a horizonte. Sal antes, mira a la dirección de aparición y no te distraigas.
¿Cuántas noches al mes se puede ver?
La NASA da el rango en sus preguntas frecuentes: desde una oportunidad al mes hasta varias por semana, según el lugar. No es un fenómeno de todas las noches ni de una vez al año.
La causa de ese vaivén está en la órbita. Según la ESA, la estación avanza de oeste a este y, por la propia rotación de la Tierra, su trayectoria se desplaza 2.200 km hacia el oeste en cada vuelta. La geometría respecto a tu ciudad, por tanto, cambia de un día para otro. La consecuencia para ti es que no existe una regla fija de horas que puedas apuntar en la nevera: hay que mirar la predicción cada vez.
La regla de los 51,6 grados
Hay un dato de la órbita que decide desde dónde puede pasar la estación por encima de tu cabeza. La NASA lo explica en Spot the Station: la órbita tiene una inclinación de 51,6 grados, así que lo más al norte y lo más al sur del ecuador que llega la estación son 51,6 grados de latitud. Por encima de esa latitud (la NASA pone Alaska como ejemplo) nunca pasa por el cenit.
Madrid está a 40,4 grados de latitud norte y Tenerife a 28,3. Las dos, holgadamente por debajo del límite: desde cualquiera de las dos, la estación puede llegar a pasar justo por el cenit, con los 90 grados de altura máxima que marca la escala de la NASA. Es el máximo de esa escala, y desde aquí está disponible.
Cómo sacar la predicción de tu ciudad
Tienes dos caminos. El primero está en esta casa: nuestra página de pases visibles de la ISS calcula los de los próximos diez días para 76 ciudades españolas, con hora, altura y por dónde aparece, y se recalcula sola cada pocas horas. El segundo es ir a la fuente:
La herramienta oficial es la web y la aplicación Spot the Station, de la NASA. Según sus preguntas frecuentes, la aplicación es gratuita, sin compras dentro ni suscripciones, y está disponible en todo el mundo y en varios idiomas, con información para la mayoría de los lugares habitados. Le pides tu localidad y te devuelve una lista de pases con cinco campos, que son estos:
| Campo | Qué significa (definición de la NASA) | Qué haces con él |
|---|---|---|
| Time | La hora a la que empieza la oportunidad, en la zona horaria de tu localidad | Estar fuera cinco minutos antes |
| Above the Horizon | Cuánto tiempo es visible antes de volver a cruzar por debajo del horizonte | Saber si es un pase largo o un vistazo |
| Maximum Height | La altura sobre el horizonte en grados: cero es el horizonte y 90 es justo encima de tu cabeza | Cuanto más baja, más despejado tiene que estar tu horizonte |
| Appears | Por dónde se verá primero, en grados y con el punto cardinal | Es hacia donde miras al salir |
| Disappears | Por dónde saldrá de tu campo de visión | Es donde termina, sea el horizonte o la sombra |
Y una advertencia que sale de la propia NASA: una predicción vieja no vale. La agencia explica que, a la altura de la estación, la atmósfera residual frena la nave y hace que la trayectoria prevista acumule errores, así que los controladores de vuelo actualizan los datos de trayectoria unas tres veces por semana. Consulta la predicción el mismo día, no la que apuntaste hace diez días.
Qué hacer durante el pase
No necesitas nada. La NASA responde con todas las letras que no hace falta telescopio: se ve a ojo desnudo y no se requiere ningún equipo adicional.
Tampoco necesitas un cielo oscuro de montaña. La ficha de la estación de la NASA lo dice sin rodeos al hablar de la superficie de paneles: se puede mirar al cielo al amanecer o al anochecer y verla pasar sobre tu casa aunque vivas en una ciudad grande. Y la Luna no estorba: la propia NASA aclara que la estación se ve igual cuando la Luna no ha salido, porque el brillo de las dos viene del mismo sitio, del Sol.
Para no confundirla con un avión, dos pistas de la NASA: no tiene luces intermitentes ni cambia de dirección, y va mucho más rápida. Un avión vuela a unos 965 km/h y la estación a 28.000 km/h, según la propia NASA. En el cielo eso se traduce en un punto que avanza de forma constante y silenciosa.
Si quieres fotografiarla, la técnica es la exposición larga: en las fotos oficiales de la NASA la estación no sale como un punto, sino como una raya continua de luz, porque la cámara suma su recorrido durante 30 o 60 segundos con el obturador abierto. Cámara sobre trípode, o el modo nocturno del móvil apoyado en algo firme.
Si esta noche no toca
Es lo normal, y no significa que lo hayas hecho mal: con oportunidades que van de una al mes a varias por semana, hay rachas enteras sin nada visible desde tu ciudad. Vuelve a mirar la predicción al día siguiente.
Mientras tanto, la estación no es lo único que cruza ahí arriba: en otra pieza nos preguntamos cuántos satélites aguanta el cielo nocturno. Y si prefieres algo que no dependa de una predicción diaria, en la guía del cielo de cada mes están los fenómenos con fecha fija.
La estación seguirá pasando. Lo único que hace falta es coincidir con ella en esos veinte grados de sombra.