Dracónidas 2026: el máximo llegó con el radiante ya bajo

Este evento ya ha pasado. Las Dracónidas ya han pasado. Aquí tienes la guía del cielo del mes en curso.

Las Dracónidas de 2026 alcanzaron su máximo el viernes 9 de octubre a las 3:00 de la madrugada, hora peninsular, según el calendario de la International Meteor Organization. A esa hora el radiante de esta lluvia ya estaba bajo: se quedó a 17 grados sobre el horizonte en Madrid, cuando cinco horas antes estaba a 54. Cómo se reparte la actividad en el resto de la noche no lo publicó nadie, así que había que reservar la del jueves 8 al viernes 9 entera, y aquel año no hubo Luna que estorbara.

¿Cuándo es el máximo de las Dracónidas en 2026?

El calendario de lluvias de meteoros de la IMO para 2026, la organización internacional que coordina las observaciones de meteoros, situó el máximo el 9 de octubre a las 01h TU (tiempo universal), es decir, las 3:00 de la madrugada en la España peninsular y las 2:00 en Canarias. La lluvia estuvo activa del 6 al 10 de octubre.

El Instituto Geográfico Nacional publicó esa misma hora ya convertida a hora oficial peninsular, en su apartado sobre lo que se esperaba aquel año: el 9 de octubre en torno a las 3.

La cifra tiene además una comprobación que se puede repetir. La IMO no ancla el máximo a un reloj sino a la posición de la Tierra en su órbita: longitud solar 195,4 grados. Nuestro cálculo con la efeméride DE421 del JPL pone ese instante el 9 de octubre a las 01:21 TU, que redondeado a la hora es exactamente lo que publica la IMO.

El máximo llegó con el radiante bajo

La costumbre de salir de madrugada viene de las grandes. El radiante de las Perseidas, por ejemplo, está en Madrid a 12 grados en cuanto cierra la noche de su máximo y sube hasta 52 a las 4:30 de la mañana. El de las Dracónidas recorre el camino contrario: empieza alto y baja.

El radiante, el punto del que parecen salir los meteoros, está en la constelación del Dragón, muy al norte del cielo. Desde Madrid culminó a 74 grados a las 18:38 del 8 de octubre, todavía de día, y a partir de ahí solo bajó. Estas alturas las hemos calculado nosotros con Skyfield y la efeméride DE421 del JPL, con el radiante que publica la IMO.

Altura del radiante de las Dracónidas la noche del 8 al 9 de octubre de 2026, en Madrid y en Tenerife. Cada columna va en su hora local.
Momento Radiante en Madrid Radiante en Tenerife
En cuanto cierra la noche (21:16 en Madrid, 21:02 en Tenerife) 60 grados, al noroeste 51 grados, al nornoroeste
22:00 54 grados 44 grados
Medianoche 37 grados 27 grados
Hora del máximo (3:00 en la Península, 2:00 en Canarias) 17 grados 12 grados
04:00 12 grados Se pone: cruza el horizonte a esa hora

Calculado con Skyfield (efeméride DE421 del JPL) para Madrid (40,4168° N; 3,7038° O) y Santa Cruz de Tenerife (28,2916° N; 16,6291° O). Alturas sin corregir por refracción atmosférica. Cómo calculamos.

La altura del radiante no es un detalle estético: influye en cuántos meteoros se llegan a contar. Por eso la IMO define su tasa de referencia, el ZHR, como el número que vería un observador ideal con el radiante en el cenit. Cuanto más bajo estaba, menos se veía, y a los 17 grados que le quedaban en Madrid a la hora del máximo se perdía buena parte de la función.

Con eso en la mano, esto es lo que se podía decir de aquella noche y lo que no. El radiante estaba en Madrid a 60 grados en cuanto se cerró la noche del 8 y a 17 a la hora que la IMO marcaba como máximo, así que a esa hora se perdía buena parte de lo que cayera. Lo que no se podía decir era si esa altura del anochecer compensaba: ninguna fuente publicó el reparto de la actividad hora a hora. La IMO sí recomendaba vigilar las 24 horas alrededor del cruce nodal, por si quedan meteoros de rastros de polvo viejos que por sí solos no dan tasas altas; esa ventana empezó el 8 a las 13h TU y se cerró el 9 a las 13h TU, con la noche del 8 al 9 dentro.

Entre la Península y Canarias hay, además de la hora, una diferencia de fondo. Desde Madrid el radiante no se pone nunca (a 40,4 grados de latitud, una declinación de +56 grados lo hace circumpolar, y en su punto más bajo se queda a 6 grados). Desde Tenerife sí: cruzó el horizonte a las 4:00 de la madrugada del día 9, hora canaria. El IGN lo decía para los 40 grados norte peninsulares; para Canarias, que está a 28, había que calcularlo aparte.

¿Cuántas se iban a ver? La IMO puso un interrogante, y iba en serio

La previsión de la IMO para 2026 era ZHR = 5, con un signo de interrogación suyo. Ese interrogante no era prudencia de manual: en esta lluvia la diferencia entre un año y otro se mide en dos órdenes de magnitud.

Su historial, según la misma fuente: tormentas espectaculares en 1933 y 1946, tasas altas pero menores en varios años más (ZHR de 20 a más de 500), un estallido previsto en 2011 con ZHR de unos 300, otro inesperado en 2012 que se vio sobre todo por radar, y un retorno en 2018 con ZHR de unos 150 durante unas cuatro horas. Para 2026 la IMO no preveía tasas realzadas, y el IGN decía lo mismo: no se esperaba que la Tierra cruzara aquel año ninguno de los filamentos densos que producen esos picos.

Así que lo honesto era no dar un número de meteoros por hora. El ZHR es un máximo teórico normalizado al cenit y a un cielo perfecto, y ya hemos visto que aquí el radiante no estaba en el cenit. Es la misma trampa que explicamos en la guía de las Perseidas y sus cien meteoros por hora que nadie cuenta, solo que en las Dracónidas la incertidumbre viene de fábrica.

Dicho lo cual, ahí estaba la gracia de salir. El estallido de 2011 se había previsto; el de 2012 lo describe la propia IMO como inesperado. Una noche de Dracónidas normal deja pocas estrellas fugaces, y ninguna previsión podía garantizar que aquella no fuera la otra clase de noche.

Lentas: 20 kilómetros por segundo

Lo que sí se puede prometer es cómo son. Las Dracónidas entran en la atmósfera a 20 kilómetros por segundo. La IMO sitúa el rango de las lluvias entre 11 y 72 km/s y considera 40 una velocidad media, así que estas van despacio de verdad: en toda su lista de trabajo solo tres lluvias entran más lentas.

La comparación que se nota a simple vista: las Perseidas de agosto llegan a 59 km/s y las Leónidas de noviembre a 71. Un meteoro rápido es un fogonazo que se acaba antes de que gires la cabeza. Uno de 20 km/s cruza despacio y se sigue con la vista de un extremo a otro. Con pocos meteoros pero lentos, la noche se disfrutaba distinto.

La Luna no molestó aquel año

Aquel año la Luna se quitó de en medio. La Luna nueva cayó el 10 de octubre a las 17:50, hora peninsular, así que el máximo llegó con el cielo prácticamente sin Luna.

En números: la noche del 8 al 9 la Luna estaba iluminada al 5 % y se puso en Madrid a las 18:35, casi tres horas antes de que la noche cerrara del todo (21:16). La noche siguiente estaba al 2 % y se puso a las 18:57. En Tenerife, a las 18:26 y a las 18:56. Durante toda la observación no hubo Luna en el cielo, y no había que buscar la zona opuesta a ella porque no había ninguna zona que evitar por su culpa.

La IMO contaba las Dracónidas de 2026 entre las lluvias cuyas observaciones cerca del máximo no sufrirían estorbo lunar, y describía las condiciones del periodo entero como de cielo sin Luna. Con una lluvia modesta eso pesaba: la propia IMO explica que la luz de la Luna reduce mucho el número de meteoros que un observador llega a contar.

Dónde mirar, y qué hacer con las manos

El radiante cae prácticamente encima de ν Draconis, una estrella de la constelación del Dragón: a 0,8 grados. Si esa referencia no te dice nada, valen dos que sí: el radiante está a 20 grados de Vega y a 35 de la Polar. Al cerrar la noche del 8 de octubre, desde Madrid, Vega estaba muy alta hacia el oeste (72 grados) y la zona del radiante quedaba al noroeste, a unos 60 grados de altura.

Pero localizar el radiante sirve para orientarse, no para mirar. Los meteoros aparecen en cualquier parte del cielo, y el consejo del IGN es apuntar a las zonas más oscuras, tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre. La misma fuente recomienda buscar un sitio con pocos obstáculos y «no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión»: los prismáticos y el telescopio se quedaban en casa aquella noche.

Lo que sí cambia el resultado es a dónde vas. El ZHR de la IMO está referido a un cielo en el que se ven estrellas hasta la magnitud 6,5, que es un cielo oscuro de verdad: bajo el resplandor de una ciudad se ve una fracción de esa cifra, y aquí la cifra de partida ya era pequeña. Si tenías cerca alguno de los cielos oscuros que quedan en España, aquella era una de las noches para usarlo. Y para la parte que depende de tu ciudad (a qué hora cierra allí la noche y cuánta Luna te toca) está nuestra calculadora de lluvias de estrellas ciudad a ciudad.

De dónde sale este polvo: el cometa 21P/Giacobini-Zinner

Las Dracónidas son los restos del cometa 21P/Giacobini-Zinner, un cometa de la familia de Júpiter que da una vuelta al Sol cada 6,55 años, según los elementos orbitales del catálogo de cuerpos menores del JPL. Por él, la lluvia se llama también giacobínidas.

Ese parentesco explica el carácter de la lluvia. El polvo no está repartido de forma uniforme a lo largo de la órbita: el IGN lo describe como filamentos densos del tubo cometario que nuestro planeta atraviesa unos años sí y otros no, y eso es lo que produce los picos. La IMO añade que puede haber además meteoros de rastros de polvo viejos, que por sí solos no dan tasas altas pero quizá dejen algo detectable. Esa irregularidad no es exclusiva de las Dracónidas: el IGN describe a las Leónidas de noviembre como una lluvia de comportamiento irregular.

21P pasó por su perihelio, el punto más cercano al Sol, el 25 de marzo de 2025. Lo dice la IMO y lo confirma el servicio de efemérides Horizons del JPL, donde la distancia al Sol toca su mínimo (1,009 unidades astronómicas) justo entre el 24 y el 26 de marzo de aquel año. El siguiente perihelio cae en 2031.

Y hay una coincidencia numérica que resume por qué el máximo cae cuando cae. La IMO fija el máximo en la longitud solar 195,4 grados; el JPL sitúa el nodo de la órbita de 21P, la línea por la que esa órbita corta el plano de la nuestra, en 195,404 grados. Las dos cifras describen el mismo cruce, aunque no por lo que parece: ese día la Tierra no está en la longitud 195,4, sino en el otro extremo de esa misma línea de nodos, en la 15,4. Lo que mide la longitud solar es hacia dónde se ve el Sol desde aquí, y eso añade la otra media vuelta: 15,4 más 180 devuelve los 195,4. Dos medias vueltas que se cancelan.

Qué había que hacer con esto

Resumen: la noche buena era la del jueves 8 al viernes 9 de octubre, que caía dentro de la ventana de 24 horas de la IMO, mirando a las zonas más oscuras del cielo y sin esperar muchas. Cuanto antes se salía más alto se tenía el radiante (60 grados en Madrid y 51 en Tenerife en cuanto cerraba la noche, a las 21:16 y a las 21:02; 17 y 12 a la hora del máximo), aunque nadie publicó el reparto de la actividad en el resto de la noche. Si aquella noche estaba nublada, la lluvia seguía activa hasta el 10. No hizo falta equipo, no hubo Luna, y lo que cayera cruzaba despacio.

Quien quiera otra lluvia de estrellas tiene las Oriónidas, que ya tienen su propia guía. Para cualquier noche del año, qué se ve esta noche desde tu ciudad dice lo que hay arriba, y en la guía del cielo del mes contamos qué trae cada mes.