Luna y Marte el 2 de noviembre de 2026: de madrugada y a 4,5 grados

La madrugada del lunes 2 de noviembre de 2026, la Luna en cuarto menguante y Marte salen por el este con media hora de diferencia, y se van acercando durante el resto de la noche. Desde Madrid se ven a 4,5 grados cuando termina la noche astronómica, a las 06:13, con los dos por encima de los 55 grados de altura. Desde Canarias, a 4,0 grados y todavía más arriba.

Nuestro cálculo da otro número para ese mismo día: 0,97 grados. También es cierto, y no lo va a ver nadie desde España. Ese mínimo cae a las 14:39 de la tarde, con el Sol a 30 grados de altura sobre Madrid y la pareja rozando el horizonte.

Qué ocurre ese día y por qué hay dos cifras

La Luna recorre el cielo entero en un mes, así que cada pocas semanas se cruza con cada planeta. El 2 de noviembre le toca a Marte, y el acercamiento máximo se produce a las 14:39 hora peninsular (13:39 en Canarias), según nuestro cálculo con la efeméride DE421 del JPL. A esa hora, desde Madrid, la Luna está a 1,1 grados sobre el horizonte y Marte a 2,9, con el Sol a plena tarde.

La segunda cifra, la de 4,5 grados, es la que importa aquí: es la separación real que se ve desde Madrid al final de la noche anterior, que es cuando la pareja está en el cielo y el cielo está oscuro. Las dos son la misma conjunción vista en dos momentos distintos, separados por ocho horas y veintiséis minutos en los que la Luna ha seguido moviéndose.

Hay otra diferencia, y esta es de geometría. Ese mínimo de 0,97 grados es geocéntrico: se mide desde el centro de la Tierra. Como la Luna está cerca, cada observador la ve proyectada en un sitio ligeramente distinto del cielo, y esa diferencia llega a ser de casi un grado (el 2 de noviembre, 0,99 grados). Por eso el dato que sirve para salir a mirar es el topocéntrico, el de tu sitio y tu hora.

Las horas, Madrid y Canarias

Momento Madrid (hora peninsular) Canarias (hora canaria)
Sale la Luna 00:20 00:40
Sale Marte 00:55 01:09
Termina la noche astronómica 06:13 05:58
Separación en ese instante 4,5° 4,0°
Altura de la Luna 60° 66°
Altura de Marte 57° 62°
Sale el Sol 07:47 07:20

Calculado con Skyfield (efeméride DE421 del JPL) para Madrid (40,4168° N; 3,7038° O) y Tenerife (28,2916° N; 16,6291° O), cada uno en su hora local. Alturas sin corregir por refracción atmosférica y separaciones topocéntricas, las que ve un observador desde la superficie. La noche astronómica termina cuando el Sol llega a 18 grados bajo el horizonte, y las horas de orto son las del centro del astro a 0,57 grados bajo el horizonte, el convenio habitual con refracción. Cómo calculamos.

Tres columnas no son un país. Si quieres las horas del sitio donde vives, y de paso ver en qué anda cada planeta desde tu ciudad, ahí lo tienes calculado.

¿A qué hora conviene salir?

Lo más tarde que aguantes. La pareja se va cerrando durante toda la noche y sube al mismo tiempo, así que cada hora que esperas juega a tu favor por partida doble.

Desde Madrid, cuando sale la Luna a las 00:20 están a 7,2 grados, con Marte todavía por debajo del horizonte. A las 02:00 están a 6,3 grados y ya se ven los dos, todavía bajos, por el este. A las 04:00, a 5,3 grados. Y a las 06:13, cuando la noche astronómica se acaba, a 4,5 grados y a 60 grados de altura hacia el sureste.

La separación sigue encogiendo después: 4,3 grados a las 06:45 y 4,1 a las 07:17, pero eso ya es luz de amanecer subiendo. El plan sensato es la última hora de noche cerrada.

Para encontrarlos: mira al sureste y busca primero la Luna, que a esa hora está iluminada al 46 % y no admite duda. Marte queda por debajo y a su izquierda. Y hay un tercero en la fila: Júpiter, más abajo todavía y más a la izquierda, 5,3 grados más allá de Marte. Los tres están casi en línea recta esa madrugada.

¿Y desde Canarias?

Canarias sale ganando en las dos cosas que importan. La noche astronómica termina allí a las 05:58 hora canaria, y a esa hora la pareja está a 4,0 grados, medio grado más apretada que en Madrid. Y está más alta: la Luna a 66 grados y Marte a 62.

El motivo del primer dato es el reloj, y va justo al revés de lo que parece. Las 05:58 canarias son las 05:58 en tiempo universal; las 06:13 peninsulares son las 05:13. O sea que el final de la noche llega a Canarias 45 minutos más tarde en tiempo real, y en esos 45 minutos la Luna ha seguido acercándose a Marte. La separación no es más apretada porque allí la noche acabe antes: lo es porque aguanta 45 minutos más de reloj universal.

El motivo del segundo dato es la latitud. Tenerife está 12,1 grados más al sur que Madrid, y Marte va estos días por el hemisferio norte del cielo, con una declinación de casi 17 grados: al culminar llega a 66 grados de altura en Madrid y a 78 en Tenerife.

La ocultación existe, pero no es para nosotros

El Anuario del Observatorio Astronómico Nacional, del Instituto Geográfico Nacional, apunta la cita del 2 de noviembre con una palabra entre paréntesis: ocultación. Es decir que ese día, desde algún punto de la Tierra, la Luna llega a tapar Marte del todo. Su tabla anota la cita como la Luna 1º,2 al sur de Marte, con la dirección incluida, y nosotros damos 0,97: son dos medidas distintas de la misma cita, y la nuestra es la separación mínima.

Ese punto no está en España. El Anuario marca con asterisco las ocultaciones visibles desde Madrid, y esta no lo lleva. De las once ocultaciones de planetas por la Luna que trae el año, dice el Anuario, “se podrá observar desde Madrid la de Venus, el día 14 de setiembre”, que es la única de la lista con la marca.

Nuestro barrido del globo la sitúa en una franja del hemisferio sur: todos los puntos de la rejilla que ven la ocultación caen entre 20 y 70 grados de latitud sur, y entre 75 y 175 grados de longitud oeste, o sea sobre el Pacífico sur, el extremo sur de Sudamérica y la Antártida. Ni un punto al norte del ecuador. Comprobamos además cuatro sitios habitados cerca de esa franja (Punta Arenas, Ushuaia, la isla de Pascua y Wellington) y en ninguno llega a taparlo: la Luna se queda entre 0,37 y 0,62 grados de Marte, siempre por encima del radio de su propio disco, que ese día mide 0,27 grados.

Desde Madrid, a la hora del máximo acercamiento, la separación topocéntrica es de 1,9 grados. Desde Tenerife, de 1,8. Ni de lejos una ocultación, y encima con el Sol arriba. Con las Pléyades pasó lo mismo en septiembre: el acercamiento máximo caía de día y lo que quedaba para España era la noche de antes.

Qué es ese punto naranja

Marte está en magnitud +0,8 el 2 de noviembre, según el sistema Horizons del JPL de la NASA. Es un brillo de estrella corriente, no el faro rojo de las fotos: Júpiter, que esa madrugada está a 5,3 grados de Marte y se ve en la misma zona del cielo, brilla en magnitud −2,0, unas trece veces más.

La explicación es la distancia. Ese día Marte está a 1,42 unidades astronómicas de la Tierra, unos 212 millones de kilómetros. En su próxima oposición, el 19 de febrero de 2027, estará a 0,68 unidades astronómicas (101 millones de kilómetros), menos de la mitad. El planeta es el mismo: lo que cambia es cuánto trecho hay hasta él.

Y eso tiene una consecuencia práctica. Marte ya sale poco antes de la una y al final de la noche está a 57 grados de altura: la temporada que termina en la oposición de febrero de 2027 ha empezado, y esta es una noche cómoda para localizarlo con la Luna de señal, igual que cuando sirvió para encontrar Mercurio al amanecer de agosto.

La madrugada siguiente cambia de pareja

El martes 3, a la misma hora, la Luna ya ha pasado de largo: está a 9,2 grados de Marte y a 4,3 de Júpiter. En una sola noche ha saltado de un planeta al otro, que es una manera muy gráfica de ver lo deprisa que se mueve nuestro satélite entre las estrellas.

Y a mitad de mes se juntan los dos planetas sin la Luna de por medio. Las madrugadas del domingo 15 y del lunes 16 de noviembre, Marte y Júpiter se ven a 1,2 grados, los dos a unos 60 grados de altura desde Madrid. Esa sí es una pareja apretada: 1,2 grados son poco más del doble del diámetro aparente de la Luna.

Qué hace falta para verlo

Nada. No hacen falta prismáticos para separarlos: 4,5 grados son más de ocho veces el diámetro aparente de la Luna esa noche, que es de 0,54 grados. A simple vista se ven como dos puntos claramente distintos.

Si aun así quieres sacarlos, que sea por la Luna en cuarto menguante y no por Marte, que a 212 millones de kilómetros seguirá siendo un punto. En nuestra guía de prismáticos para astronomía está el criterio para elegir unos.

Y si lo que buscas es el resto del programa de estas semanas, lo vamos recogiendo en la guía del cielo mes a mes.