El calendario de meteoros de la International Meteor Organization pone el máximo de las Táuridas del Norte el 12 de noviembre de 2026, y a continuación avisa de que esa fecha sola engaña: los resultados anteriores sugerían tasas máximas aparentemente en meseta durante unos diez días, entre principios y mediados de noviembre.
Para quien mira el cielo desde España eso cambia el plan por completo. No hay una noche que acertar: esa meseta cubre unos diez días. Y la Luna coopera: hemos calculado que en Madrid cinco noches seguidas, las que empiezan del 7 al 11 de noviembre, quedan enteras sin Luna, de la primera oscuridad al amanecer.
Qué son las Táuridas del Norte
Son la rama norte de un mismo enjambre de polvo. La IMO describe las Táuridas del Norte y las del Sur como dos partes del complejo asociado al cometa 2P/Encke, y escribe que quien observa encuentra una superposición de las dos actividades. No son dos lluvias que coinciden por casualidad: son el mismo material, repartido en dos corrientes que la Tierra cruza con una semana de diferencia.
Las Norte están activas del 20 de octubre al 10 de diciembre, con el máximo el 12 de noviembre y una tasa de 5 meteoros por hora en condiciones ideales, según la ficha del calendario de la IMO. Entran en la atmósfera a 29 kilómetros por segundo.
Esa velocidad es la primera pista de qué clase de espectáculo es este. La escala que usa la propia IMO va de unos 11 km/s para las lluvias más lentas a 72 para las más rápidas, y sitúa la velocidad media en torno a 40. Las Táuridas del Norte están claramente por debajo: se ven despacio. Compárelas con las Perseidas de agosto, que entran a 59 km/s, o con las Leónidas de este mismo noviembre, a 71.
La segunda pista es el índice de población, la r con la que la IMO resume el reparto de brillos de una lluvia. Un valor entre 2,0 y 2,5 significa, explica el propio calendario, más proporción de meteoros brillantes que la media; por encima de 3,0 la lluvia es rica en meteoros débiles. Las Táuridas del Norte tienen r = 2,3.
Pocas y lentas, pero de las que se ven. Ese es el trato.
El máximo del 12 de noviembre dura diez días
Aquí está lo que hace rara a esta lluvia. Sobre las Táuridas del Norte, la IMO escribe que los resultados anteriores sugerían «seemingly plateau-like maximum rates persisted for roughly ten days in early to mid November» (tasas máximas aparentemente en meseta que se mantenían durante unos diez días, entre principios y mediados de noviembre), y concluye que su pico puede no ser tan afilado como sugiere una única fecha de máximo.
El calendario no acota esos diez días con fechas concretas, así que aquí tampoco se las vamos a poner. Lo que sí se puede decir con la fuente en la mano es la consecuencia práctica: en esta lluvia no hay que jugárselo todo a la noche del 12.
Hay una segunda señal en el mismo documento, y es la precisión con la que está escrito el máximo. La IMO lo ancla a una longitud solar de 230 grados, a grado entero. Cuando conoce el instante lo publica: a las Leónidas les da 235,27 grados y las 23:45 UT del 17 de noviembre. A las Táuridas del Norte, el grado redondo.
El Instituto Geográfico Nacional avisa de lo mismo por su cuenta al explicar sus tablas: la fecha que publican es aproximada, y «puede variar en un día de un año a otro». Por eso en este artículo no encontrará una hora del máximo. Ponerla sería inventarle a la fuente una precisión que no tiene.
¿Cuántas se ven de verdad?
Cinco por hora es el número que publica el calendario, y conviene entender qué mide. Se llama tasa horaria cenital, o ZHR, y la IMO la define como el número máximo calculado de meteoros que vería un observador ideal, con el cielo perfectamente despejado, una magnitud límite de referencia de +6,5 y el radiante justo encima de la cabeza. El IGN lo describe igual: es el ritmo que se observaría a simple vista con el radiante en el cénit y en condiciones óptimas.
Dos de esas condiciones no se cumplen en el campo. Desde Madrid, el punto del que parecen salir estas Táuridas culmina a 72 grados sobre el horizonte la noche del máximo, alto pero no en el cenit, y desde Tenerife a 84. Y la magnitud +6,5 es un cielo muy oscuro.
Así que la cifra real será menor que 5. Con lluvias de 100 por hora eso deja margen; aquí no hay ninguno, y por eso el sitio importa más que la fecha: tenemos aparte una guía de cielos oscuros de España.
Un detalle interno del calendario que juega a favor de esta lluvia: para las Táuridas del Norte, la ficha y la tabla resumen del mismo documento dan las dos el mismo ZHR de 5. En las del Sur no ocurre, y ahí la horquilla es de la propia IMO.
Las cinco noches que hay que apuntar
Como el máximo es una meseta, lo que decide una buena noche no es el calendario de la lluvia: es el de la Luna. Y este año la coincidencia es afortunada, porque la luna nueva cae el 9 de noviembre, en mitad de la meseta. La propia IMO lo señala en la ficha: esa luna nueva permite observar sin estorbo, sobre todo en el periodo comprendido entre las fechas de los dos máximos táuridos.
Hemos barrido las 52 noches de la ventana, una a una, cruzando la noche cerrada con la Luna y con la posición del radiante. En Madrid hay cinco noches seguidas en las que la Luna no roba ni un segundo: las que empiezan el 7, el 8, el 9, el 10 y el 11 de noviembre. Estas son las cuatro filas que resumen la temporada.
| Noche | Qué es | Ventana útil en Madrid | Ventana útil en Tenerife | Luna iluminada a mitad de la noche cerrada (Madrid) |
|---|---|---|---|---|
| 7 al 8 de noviembre | Primera noche entera sin Luna | 19:38 a 6:19 (10 h 41 min) | 19:38 a 6:03 (10 h 25 min) | 1,8 % |
| 8 al 9 de noviembre | Víspera de la luna nueva | 19:37 a 6:20 (10 h 43 min) | 19:37 a 6:03 (10 h 26 min) | 0,3 % |
| 11 al 12 de noviembre | Última noche entera sin Luna de la racha de noviembre | 19:35 a 6:23 (10 h 49 min) | 19:37 a 6:05 (10 h 28 min) | 7,0 % |
| 12 al 13 de noviembre | La fecha del máximo | 19:52 a 6:24 (10 h 33 min) | 20:29 a 6:06 (9 h 37 min) | 12,5 % |
Calculado con Skyfield (efeméride DE421 del JPL) para Madrid (40,4168 N · 3,7038 O) y Tenerife (28,2916 N · 16,6291 O), en hora peninsular y canaria respectivamente. Ventana útil: noche cerrada con la Luna bajo el horizonte y el radiante por encima de él. Noche cerrada: Sol a 18 grados bajo el horizonte. Alturas sin corregir por refracción. Cómo calculamos.
Fíjese en la última fila, que es la lección de esta lluvia. La noche del máximo es buena, pero no es la que más cielo oscuro deja de su propia semana: la Luna, que a mitad de la noche llega al 12,5 % del disco iluminado, se pone a las 19:52 en Madrid, dieciocho minutos después de que cierre la noche. Las cinco anteriores no pierden ni un minuto.
El reverso también está medido, y es duro. De las 52 noches de la ventana, hay nueve en las que en Madrid no queda ni un solo minuto de noche cerrada sin Luna: las cinco que empiezan del 24 al 28 de octubre, alrededor de la luna llena del 26, y las cuatro que empiezan del 22 al 25 de noviembre, alrededor de la del 24. Con una lluvia de 5 por hora, esas noches sobran del calendario.
Y un dato que hay que dar entero para no engañar: las noches con más cielo oscuro de toda la ventana no son las de noviembre, son las cinco últimas, del 6 al 10 de diciembre. La que empieza el 10 de diciembre deja en Madrid 11 horas y 24 minutos limpias, la mayor de las 52. Pero caen justo en el extremo en que la IMO da la lluvia por apagándose. Más rato de cielo oscuro no es más meteoros.
¿Y desde Canarias?
Con esta lluvia las islas parten con ventaja, y se puede medir. El radiante de las Táuridas del Norte está a una declinación de +22 grados la noche del máximo, y eso lo pone casi en la vertical de Tenerife: culmina allí a 84 grados sobre el horizonte, a la 1:36, frente a los 72 grados que alcanza en Madrid a la 1:44. Cuanto más alto el radiante, más meteoros de la lluvia quedan por encima del horizonte.
Pero la Luna le quita a Canarias parte de lo que la latitud le da, y por eso conviene no restarle una hora a Madrid y llamarlo canario. En la península hay cinco noches seguidas enteramente limpias; en Tenerife son cuatro, del 7 al 10 de noviembre. La quinta se pierde por un minuto: la noche del 11 al 12 la noche cerrada canaria empieza a las 19:36 y la Luna no se pone hasta las 19:37.
El mismo minuto se convierte en casi una hora la noche del máximo. El 12 de noviembre la Luna se pone en Madrid a las 19:52 y en Tenerife a las 20:29, así que las islas se quedan esa noche con 9 horas y 37 minutos de ventana frente a las 10 horas y 33 de la península.
Dónde mirar: el radiante pasa junto a las Pléyades
El radiante es el punto del que los meteoros parecen salir, y el de esta lluvia no está quieto. Recorre 52 grados de ascensión recta entre el 20 de octubre y el 10 de diciembre, según la tabla de posiciones del calendario de la IMO: algo más de un grado por noche.
La buena noticia es que hay una referencia fácil justo en las fechas buenas. Midiendo la posición tabulada del radiante contra las coordenadas que da el catálogo SIMBAD, la noche del máximo el radiante queda a poco más de 2 grados del cúmulo de las Pléyades, ese grupito apretado de estrellas que se ve a simple vista si el cielo está oscuro. Ese es el sitio al que dar la espalda, o alrededor del cual mirar.
Una semana antes, el 5 de noviembre, el radiante todavía está a 5 grados de las Pléyades, y el 20 de noviembre ya ha pasado de largo y se ha alejado a 8. Al cerrarse la ventana, el 10 de diciembre, ha viajado hasta quedar a 5,5 grados de la estrella zeta Tauri y a 31 de las Pléyades.
Un aviso contra la obsesión por el punto exacto: la IMO recomienda tratar el radiante de las Táuridas no como un punto sino como un óvalo de unos 20 grados de ancho por 10 de alto, y lo señala como excepción declarada frente a su criterio general para el resto de lluvias. Los meteoros no salen de una chincheta, salen de una mancha ancha de cielo.
La hora importa menos de lo habitual, y esto sí es una ventaja rara. La IMO destaca la excelente visibilidad de esta lluvia a lo largo de toda la noche, y el cálculo lo confirma: la noche del máximo el radiante está sobre el horizonte de Madrid 14 horas y 47 minutos seguidas, más que la noche entera. No hay que esperar a nada. Las horas centrales siguen siendo mejores, porque el radiante está más alto, pero aquí la primera parte de la noche no está perdida.
¿Y cómo sé si lo que he visto era una Táurida del Norte?
Con sinceridad: a ojo, no lo va a saber. Y no es culpa suya.
Interpolando la tabla de posiciones del propio calendario de la IMO, en todas las fechas que el calendario tabula entre el 20 de octubre y el 20 de noviembre, que es el mes en que las dos ramas están activas a la vez, el radiante de las Norte y el de las Sur se mantienen entre 6 y 8 grados el uno del otro. La noche del 12 de noviembre están a 7 grados exactos. Y el óvalo de asociación que la misma IMO manda usar para cada uno mide 10 grados de alto, o sea 5 arriba y 5 abajo del centro. Con los centros a 7 grados, los dos óvalos se solapan.
Traducido: la propia herramienta que sirve para asignar un meteoro a una lluvia no separa limpiamente las dos ramas en noviembre. Por eso la IMO habla de superposición de actividades y no de dos lluvias distintas.
Lo más que puede hacer usted, y sirve como aproximación, es fijarse en las Pléyades. La noche del 12 de noviembre el radiante de las Norte está a poco más de 2 grados del cúmulo y el de las Sur a casi 9, más abajo, hacia Aldebarán. Un rastro que apunte hacia atrás justo a las Pléyades es candidato a Táurida del Norte. Uno que apunte más abajo, a las del Sur. Nada más fino que eso es honesto.
La buena noticia es que da lo mismo, y para la otra rama tenemos la guía de las Táuridas del Sur. Vienen del mismo cometa, van a la misma velocidad aproximada, 27 kilómetros por segundo las del Sur y 29 las del Norte, y tienen el mismo índice de población, 2,3. Se ven igual.
Qué más cae esas noches
Noviembre no es un mes de una sola lluvia, y quien salga al campo el 12 verá también otras cosas. Las Táuridas del Sur siguen activas hasta el 20 de noviembre. Y las Leónidas arrancan el 6 de noviembre y duran hasta el 30, con su máximo el 17 y una tasa de unos 15 por hora, el triple que las Táuridas.
Distinguir una Leónida sí es fácil, y por dos motivos. El calendario pone su radiante en ascensión recta 152 grados y el de las Táuridas del Norte en 58: dos zonas del cielo que no se confunden. Y va a 71 kilómetros por segundo frente a 29: son destellos rápidos y cortos, no los trazos pausados de las Táuridas. El IGN describe las Leónidas como irregulares, capaces de resultar tan espectaculares como las Perseidas, y por eso conviene tenerlas en el radar aunque haya salido a por otra cosa. Aquí contamos aparte las Leónidas de 2034, que es un caso distinto de este.
El final de la ventana de las Norte, el 10 de diciembre, tampoco es una fecha arbitraria. La IMO explica que la Fuente Antihelio, una zona del cielo que no es una lluvia de verdad sino un área en la que tienen su radiante varios enjambres menores, se da por inactiva mientras haya Táuridas de cualquiera de las dos ramas, y solo reanuda su actividad hacia el 10 de diciembre, según sus palabras, a medida que las Táuridas del Norte se apagan. Las Norte no terminan: entregan el cielo.
Y encima empalman con las Gemínidas, que arrancan el 4 de diciembre y que con un ZHR de 150 son otra liga. Las últimas noches de las Táuridas del Norte son ya, en la práctica, las primeras de la temporada siguiente.
Qué hace falta para verlas
Nada. Ni telescopio ni prismáticos, que estrechan el campo de visión justo cuando lo que hace falta es abarcar cielo. La definición oficial del ritmo de una lluvia que publica el IGN habla de lo que se ve a simple vista.
Lo que sí conviene es tiempo y una tumbona. Con 5 meteoros por hora en el mejor de los casos, media hora de reloj no basta para juzgar la noche: hay que contar en horas, y para eso ayuda que estas noches de noviembre ofrezcan más de diez seguidas de oscuridad completa. Y hay que dejar que la vista se adapte, sin mirar el móvil.
La calculadora de Luna para las lluvias del año le da, para su municipio, cuánta Luna habrá en la noche del máximo de las lluvias que cubre y en qué franja conviene salir. Y para lo que hay en el cielo el resto del mes, sin lluvia de por medio, está la guía del cielo del mes. Si lo que quiere es una lluvia corta e intensa en lugar de una larga y tranquila, las Dracónidas de octubre son el ejemplo contrario: cinco días de ventana en vez de cincuenta y dos.
De dónde salen estos datos
Fechas de actividad, día del máximo, longitud solar, posición y deriva del radiante, velocidad de entrada, índice de población, tasas horarias y fases de la Luna: calendario de meteoros 2026 de la International Meteor Organization (fichas de las Táuridas y las Leónidas, tablas 4, 5 y 6, y glosario).
Definición del ritmo máximo y descripción de las Leónidas: portal de información astronómica del Instituto Geográfico Nacional.
Coordenadas de las Pléyades, de Aldebarán y de zeta Tauri: catálogo SIMBAD.
Horas de noche cerrada, puestas de la Luna, porcentaje iluminado, alturas del radiante y separaciones angulares: cálculo propio con Skyfield y la efeméride DE421 del JPL, para Madrid y Tenerife. Cómo calculamos.