Luna y Venus el 7 de noviembre: dos hoces al amanecer

La madrugada del sábado 7 de noviembre de 2026, una Luna finísima, iluminada solo al 4 % y a dos días de la Luna nueva, sale por el este-sureste unos diez minutos antes que Venus desde Madrid (ocho desde Canarias), que ese día también es una hoz: se le ve iluminado el 6,6 %. Los dos suben juntos hacia el amanecer. Desde Madrid se ven separados por 2,2 grados (algo más de cuatro veces el ancho del disco lunar) a las 06:50, con el Sol todavía 12 grados por debajo del horizonte. Desde Canarias, a 1,7 grados y más altos.

Nuestro cálculo da otra cifra para ese mismo día: 0,95 grados. También es cierta, y no la va a ver nadie desde España. Ese mínimo cae a las 11:43 de la mañana, con el Sol fuera desde hace casi cuatro horas.

Por qué hay dos cifras para el mismo encuentro

La Luna da la vuelta al cielo en un mes, así que cada pocas semanas se cruza con cada planeta. El 7 de noviembre le toca a Venus, y el acercamiento máximo se produce a las 11:43 hora peninsular (10:43 en Canarias), según nuestro cálculo con la efeméride DE421 del JPL. A esa hora los dos están altos sobre Madrid, la Luna a 36 grados y Venus a 37. El problema es que el Sol también, a 31 grados: es media mañana.

La cifra que sirve para salir a mirar es la otra: la separación que hay entre los dos cuando están en el cielo y el cielo todavía está oscuro, o sea durante los 80 minutos que van desde que sale la Luna hasta que empieza a clarear. Son 2,2 grados en Madrid. Las dos son la misma conjunción medida en dos momentos distintos, con casi cinco horas de Luna moviéndose entre medias.

Hay una segunda diferencia, esta de geometría. El mínimo de 0,95 grados es geocéntrico: se mide desde el centro de la Tierra. Como la Luna está cerca, cada observador la ve proyectada en un punto algo distinto del cielo, y esa desviación llega a valer casi un grado. Por eso el número que importa es el topocéntrico, el de tu sitio y tu hora.

Las horas, en Madrid y en Canarias

Momento Madrid (hora peninsular) Canarias (hora canaria)
Sale la Luna 06:02 05:40
Sale Venus 06:12 05:48
Sol a 12 grados bajo el horizonte 06:50 06:29
Separación en ese instante 2,2° 1,7°
Altura de la Luna 7,6° 9,4°
Altura de Venus 6,3° 8,1°
Dirección (azimut) este-sureste (114°) este-sureste (110°)
Sol a 6 grados bajo el horizonte 07:22 06:57
Separación en ese instante 2,0° 1,6°
Sale el Sol 07:52 07:23

Calculado con Skyfield (efeméride DE421 del JPL) para Madrid (40,4168° N; 3,7038° O) y Tenerife (28,2916° N; 16,6291° O), cada uno en su hora local. Alturas sin corregir por refracción atmosférica y separaciones topocéntricas, las que ve un observador desde la superficie. Las horas de orto son las del centro del astro a 0,57 grados bajo el horizonte, el convenio habitual con refracción. Cómo calculamos. Las separaciones están cotejadas con JPL Horizons, que da lo mismo dentro de tres décimas de segundo de arco. Las horas de orto no salen de ahí: se contrastan con el Anuario del Observatorio Astronómico Nacional, que para el 7 de noviembre en Madrid coincide con nuestro cálculo dentro de un minuto.

Tres columnas no son un país. Si quieres las horas del sitio donde vives, y de paso ver dónde anda cada planeta desde tu ciudad, ahí lo tienes calculado.

¿A qué hora conviene salir?

Entre las 06:30 y las 07:22 desde la Península, y entre las 06:10 y las 06:57 desde Canarias. Antes están demasiado bajos y después el cielo ya está claro: esas dos horas de cierre son justo el momento en que el Sol llega a 6 grados bajo el horizonte en cada sitio.

Aquí las dos cosas que importan juegan una contra la otra, y por eso no hay un único instante bueno. Cuanto más esperas, más suben (que es bueno: menos aire atravesado) y más se acercan entre ellos. Pero también amanece más. Desde Madrid, la Luna está a 4,2 grados a las 06:30, a 7,6 a las 06:50 y a 12,8 a las 07:22, cuando empieza el crepúsculo civil y la cosa se pone difícil para ella.

Y hay un reparto claro: Venus aguanta la claridad y la Luna no. Venus brilla en magnitud −4,6, así que se ve incluso con el cielo bastante azul. La Luna estará iluminada solo al 4 %, una hoz muy fina que se borra en cuanto la mañana coge fuerza. Si sales una sola vez, hazlo hacia las 06:50 desde Madrid o hacia las 06:30 desde Canarias.

Necesitas horizonte despejado hacia el este-sureste: la pareja se queda por debajo de los 15 grados de altura en toda la ventana, así que un edificio o una loma cercana te la tapan entera. Busca primero a Venus: es el punto más brillante de esa zona y no admite duda. La Luna queda por encima y a su derecha, y cuesta más de ver, porque una hoz del 4 % es muy poca luz repartida en un disco grande.

Dos hoces, no una

Lo bonito de esta cita es que la Luna no es la única en fase de hoz. Venus también, y por la misma razón: los dos están casi entre nosotros y el Sol, así que nos enseñan sobre todo su cara sin iluminar.

Venus pasa por su conjunción inferior (el punto de su órbita más cercano a la Tierra, con el Sol justo detrás) el 24 de octubre de 2026, catorce días antes. El 7 de noviembre todavía está a 0,297 unidades astronómicas, unos 44 millones de kilómetros, y solo se le ve iluminado el 6,6 % del disco. La Luna, ese día, el 4 %. Dos hoces casi igual de finas, una al lado de la otra.

Estar tan cerca tiene una consecuencia medible: el disco de Venus se ve enorme para lo que es habitual. Mide 56 segundos de arco, más de lo que llega a medir Júpiter en su mejor momento de 2026 y de 2027 (46,6 segundos de arco, el 9 de enero de 2026). Sigue siendo pequeño comparado con la Luna, cuyo disco es 33 veces más ancho, pero unos prismáticos de 10 aumentos bien apoyados llevan esos 56 segundos al equivalente de 9 minutos de arco: casi un tercio de lo que ocupa la Luna a simple vista.

Es la contrapartida de que Venus esté bajo y en el crepúsculo. Cuando se separe del Sol y suba a un cielo cómodo, ya estará mucho más lejos y su disco habrá encogido. La otra cara de este mismo balancín se contó aquí en agosto, cuando Venus alcanzó su mayor separación del Sol al atardecer.

¿Y desde Canarias?

Canarias gana en las dos cosas que se ven: los tiene más juntos (1,7 grados frente a 2,2) y más altos a la misma altura de Sol (9,4 grados la Luna frente a 7,6). Lo que no gana es tiempo: la ventana dura 80 minutos en Madrid y 77 en Tenerife, contando desde que sale la Luna hasta que el Sol llega a 6 grados bajo el horizonte.

Las dos ventajas no se ganan por lo mismo. La altura es cuestión de latitud: Tenerife está 12,1 grados más al sur que Madrid y la pareja anda esa madrugada por declinaciones australes, cerca de los 12 grados sur, así que desde allí sube antes y más rápido. La separación más apretada la pone sobre todo el reloj: las 06:29 canarias son las 06:29 en tiempo universal, mientras que las 06:50 peninsulares son las 05:50. Canarias llega a ese punto del crepúsculo 39 minutos más tarde en tiempo real, y en esos 39 minutos la Luna ha seguido acercándose a Venus. El resto lo pone la paralaje de antes: a las 05:50 en tiempo universal, con Madrid viéndolos a 2,2 grados, desde Tenerife ya se ven a 2,0.

La ocultación existe, pero no es para nosotros

El Anuario del Observatorio Astronómico Nacional, del Instituto Geográfico Nacional, apunta la cita del 7 de noviembre con una palabra entre paréntesis: “La Luna 1º,0 al S de Venus (ocultación)”. Es decir que ese día, desde algún punto de la Tierra, la Luna llega a tapar Venus del todo.

Ese punto no está en España, y el propio Anuario lo dice sin ambigüedad. Explica que las ocultaciones visibles desde Madrid se marcan con un asterisco tras la fecha, y en su lista de ocultaciones de Venus (17 de junio, 14 de septiembre y 7 de noviembre) el asterisco solo lo lleva la del 14 de septiembre, la única de las tres que España ve, y a plena luz del día. De las once ocultaciones de planetas de 2026, el Anuario nombra dos como visibles desde España: esa y la de Júpiter del 6 de octubre desde Canarias. La del 7 de noviembre no está entre ellas.

Nuestro barrido del globo dice lo mismo por otro camino. De una rejilla de puntos repartida por todo el planeta, los que ven a la Luna tapar Venus con la Luna sobre el horizonte caen todos al sur del paralelo 25 sur: ni uno solo al norte del ecuador. Comprobamos además nueve ciudades del hemisferio sur una a una, y la ocultación se ve desde Santiago de Chile, Punta Arenas y Ushuaia, mientras que en Buenos Aires y en Montevideo se queda en un roce de menos de tres décimas de grado.

Desde España no hay nada parecido en ningún momento del día. El mínimo de Madrid, a las 10:05 de la mañana, es de 1,5 grados, y el de Tenerife, a las 08:51, de 1,3: seis y cinco veces el radio aparente de la Luna. Ni de lejos una ocultación, y encima con el Sol arriba. Con Marte ocurre exactamente lo mismo cinco días antes: ocultación en el hemisferio sur y, para España, la madrugada de al lado.

Un aviso sobre el momento del máximo acercamiento

Ese mínimo de 0,95 grados ocurre a las 11:43 de la mañana peninsular, y con Venus en magnitud −4,6 alguien podría tener la tentación de buscarlo a plena luz. No lo hagas con prismáticos ni con telescopio: ese día Venus está a 21 grados del Sol, y barrer esa zona del cielo con un instrumento es una manera de dañarse la vista de forma irreversible. La cita de la madrugada es gratis y no tiene ese riesgo.

Después del 7

La Luna se despide deprisa. El 8 sale ya pegada al Sol: a las 07:08 desde Madrid, con el amanecer a las 07:54 y solo el 1,2 % del disco iluminado. Y el 9 de noviembre, a las 08:02 hora peninsular, es Luna nueva.

Venus, en cambio, se queda. Cada mañana sale antes y más separado del Sol: el 7 sale a las 06:12 con 21 grados de elongación y el 14 ya sale a las 05:36 con 29. La pareja se deshace en dos días, pero el lucero del alba va a mejor durante semanas.